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miércoles, 18 de octubre de 2017

La "sinjusticia"

Fray Luis


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Nunca tantos debieron tanto a tan pocos. He ahí la descripción que hace Churchill de la RAF.

Nadie ha tenido nunca tan fácil evitar que se aplique la Constitución.
He ahí la mejor descripción del Estado de Partidos, obra (la descripción, no el Estado de Partidos), sin saberlo, de María Soraya, abogado del Estado y vicepresidenta del gobierno de España (la institución que desde Zapatero está al alcance de cualquiera). Esa descripción debió hacerla Manuel García Pelayo, que sí sabía del asunto, pero le faltó valor.

La Constitución, según María Soraya (quien de haber leído la solapa de Montesquieu sabría que un poder no se detiene hasta que otro lo frena), es la “sinjusticia” de Fray Luis: “Adonde la azucena / lucía y el clavel, do el rojo trigo, / reina agora la avena, / la grama, el enemigo / cardo, la sinjusticia, el falso amigo”...

Los poetas que la redactaron en “Casa Manolo”, un ingeniero agrónomo y un director teatral, pusieron que la justicia emana del pueblo y se administra en nombre del Rey, pero en la vida real la justicia emana de la ley y se administra en nombre de la ley. Si emanara del pueblo, Puigdemont estaría en prisión, con Borrell de baladista por las calles cantando “The Rising of the Moon”, como en la película de Ford.
La “sinjusticia” va más allá de la injusticia.

Injusticia es echar cuatro años de chabolo por gritar “Cataluña es España” en una librería catalana: el doble de los que les cayeron a las Pussy Riot por cantar en la catedral de Moscú y que le valió a Putin el título de Tirano Universal.

“Sinjusticia”, en cambio, es que un mayor al mando de 17.000 tíos armados y acusado de sedición siga en la calle al mando de lo suyo en plena rumba alrededor de un jamón, que eso es el 155 español, traducido en jarchas del 37 alemán por aquel hermano de Juan Guerra que alcanzó el mismo cargo que María Soraya, que presumía de que nunca le merendarían la cena.

La injusticia, dice gaditanamente Pemán, es concreta y pasa. La “sinjusticia” es vaga y queda.

Miércoles, 18 de Octubre

Valle de Esteban

Dos no hablan: parecen en la agonía; el tercero grita en un delirio de locura combativa: "Sie kommen nicht durch!" (No pasarán) Sie kommen nicht durch!
Antonio Azpeitua (seudónimo de Javier Bueno)

martes, 17 de octubre de 2017

La venada

Marañón, Ortega y Ayala
De la Agrupación al servicio de la República a la Agrupación al servicio de las Rectificaciones


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Ortega es un gran escritor y un pésimo político que de la Agrupación al servicio de la República pasa a la Agrupación al servicio de las Rectificaciones. “No es esto, no es esto”, dice en diciembre del 31. Y en mayo del 32 echa en las Cortes su discurso de Cataluña (de “Delenda est Monarchia!” a “Delenda est Hispania!”), un problema, el problema catalán, que no se puede resolver: “Sólo se puede conllevar”.

Es un caso corriente de nacionalismo particularista: un sentimiento de dintorno vago, de intensidad variable, que se apodera de un pueblo y le hace desear ardientemente vivir aparte de los demás pueblos. Mientras unos anhelan integrarse en una gran nación, otros sienten, por una misteriosa y fatal predisposición, el afán de quedar fuera, señeros.
El señerismo (¡apartismo!) de Cataluña, “pequeña isla de humanidad arisca”, sería como una venada temperamental.

A mediados del XV, representantes de Cataluña vagan como espectros por las Cortes de España y de Europa buscando algún rey que quiera ser su soberano; pero ninguno acepta alegremente la oferta, porque saben muy bien lo difícil que es la soberanía en Cataluña.
Nada de curar lo incurable, avisa el filósofo (acongojado por la frivolidad con que la República emplea estos vocablos: soberanía, federalismo, autonomía, y se confundían unas cosas con otras, siendo todas ellas muy graves), que aconseja… conllevar, eso sí, sin aceptar nada que pueda parecer amenaza de la soberanía unida, camino que lleva derecho a una catástrofe nacional.

Para Ortega, el resto de españoles son paletos sin experiencia política; para remediarlo, propone montarles autonomías, para que de ese modo no envidien la autonomía catalana.

Un Estado en decadencia fomenta los nacionalismos: un Estado en buena ventura los desnutre y los reabsorbe. 
Ante la venada temperamental de Cataluña se han probado todos los enjuagues, menos el único que funciona desde Roma: la aplicación, como a todo el mundo, de la ley.

Martes, 17 de Octubre

Valle de Esteban

En mis tiempos -dice Benedicto XV- había excelentes periódicos en Madrid. Recuerdo "La Época", un diario ultraconservador, muy simpático; "La Correspondencia de España", noticiero y oficioso; "El Imparcial", un periódico de información, importante, bien hecho. ¿Qué más? ¡Ah, sí! "El Liberal", un poco así, así... Y un periódico revolucionario que se llamaba... ¿Cómo se llamaba? ¡Ya sé! "El Progreso". ¡Ah, éste era terrible.
José Juan Cadenas

lunes, 16 de octubre de 2017

Sábado de glorias




Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    Se anunciaba un sábado de fútbol (“el opio del pueblo”, cuando los progres no controlaban el negocio), y lo fue: Liverpool-United, Getafe-Real y Atleti-Barça.

    Lo de Liverpool salió un muermo para fumar hierba (ni un jugador capaz de combinar con pases de más de dos metros), a pesar de Klopp y Mourinho en los banquillos. Mourinho es arisco como un Afonso de Maia, pero Klopp es simpático como un alemán en Es Cubells, la cala ibicenca donde uno lo encontró este verano devorando un raón (un raón es un salmonete pasado por el “Wish You Were Here” de Pink Floyd). Un “remake” insufrible de la guerra de posiciones (¡tempestades de tedio!) en pantalón corto.

    Getafe, siendo lo mismo, fue otra cosa. Getafe es el helipuerto de Dios en la “tournée” de Jardiel y el fusilamiento miliciano del Corazón de Jesús. Camba se comprometió a hacer de Getafe una “nación” como la catalana a cambio de un millón de pesetas. Y el sábado, con el Real, Getafe fue la épica de Canelita “ensuerado” (¡el sargento Arensivia de la Roja!) y fue el debut golero de Cristiano en la Liga. Allí estaban los “Oceans Eleven” de Telerroures con sus trajes de delegación soviética en Yalta, que hasta Valdanágoras se confunde con el señor de negro de Mingote, una progresía antigua, triste y cansada. En el Getafe jugaba Juan Cala, cuyo nombre amenizaba con resonancias volterianas la siesta rouresiana de diálogo y tolerancia.

    Parece ser que Roures es rico por seguir el consejo que Engels recibió de su mamá: acumular algo de capital, en lugar de escribir sólo sobre él. Unos dicen que es trotskista, y otros, que masón, pero he conocido a tantos masones tontos que con la masonería uno tiene las mismas dudas que Fernández Flórez: si no es la masonería la que recluta tontos, sino los tontos los que se alistan en la masonería, ¿cómo alcanza ésta a ser una sociedad poderosa, capaz de torcer el destino de los pueblos?

    No sé si Roures será masón, pero, desde luego, tiene pasta. Habla bien de Flóper y mal del Rey Felipe. Su negocio es ideología servida en copa de balón por unos imitadores de caballeros de San Wenceslao en traje de enterrador soviético. Podrían hacerse suyas las declaraciones de Marínez Sierra a Alberto Guillén:
    
¿Mi fortuna? Es verdad. Yo he hecho una fortunica, dándome de mojicones con la suerte. Yo soy obstinado. Tengo mucho carácter. Tengo que intentar una cosa mil veces, pero la consigo, siempre la consigo. No, no tendría miedo de repartirla a los pobres. Yo la volvería a hacer, aun bajo los comunistas (…) El Rey me ha hecho llamar varias veces a su palco y yo me he negado a ir. Cuando me han nombrado en comisión a Palacio tampoco he ido. Yo no soy monárquico. El Rey lo sabe.
    
Más entretenido que los otros dos fue el Atleti-Barça, con el Wanda atestado de banderas españolas, espectáculo que obligó al realizador a emplearse a fondo en el arte de la evanescencia.
    
¿Y los pitos a Piqué? ¿Es que los atléticos van a ser como los madridistas? –interrogó milicianamente la Anablanco de Telerroures (dicen que cubrió en directo la presentación de Di Stéfano como jugador blanco) al pobre Clemente Villaverde, delegado de la cosa del cerezismo, que sólo consiguió balbucear un “¡Hombre, yo…!”
    
Y en el Barça se estrenaba como portavoz Guillermo Amor. “O tempora, o mores”.


Melonada calixtina

EL SÍNDROME CALIXTO

    Se coge algo sublime y se le hace lo que Calixto Bieito ha hecho con todas las obras maestras del teatro: destrozarlas. Es su forma de “épater le bourgeois”. En ese síndrome incurrió el Bayern cuando entregó el mejor equipo que había en Europa, el Bayern de Heynckes, a los limpiaparabrisas tiquitaqueros de Guardiola, el hombre que susurraba a Roures. ¡El Calixto de Sampedor! (Algo parecido a lo que Mendoza, bajo los trinos pajaroideos de Julio César Iglesias, hizo con Floro, el artífice del Queso Mecánico). El Bayern se desgermanizó y fue arrollado espectacularmente por el Madrid de Ancelotti, que tampoco era una cosa del otro mundo. Los alemanes despidieron a Guardiola y contrataron a Ancelotti, “el arrollador”, cuya “dolce far niente” ha llevado a los directivos bávaros a comerse su orgullo para regresar al punto de partida: ¡Heynckes!

¿Centrípetos y centrífugos? Francia y Cataluña en la Edad Moderna

 Francia: lenguas y dialectos en 1789 

Jean Palette-Cazajus

El pasado 4 de octubre, hablábamos, muy sucintamente, de las consecuencias históricas de la batalla de Muret, en 1213, cerca de Toulouse. Las huestes coaligadas de Pedro II de Aragón y de Raimundo VI de Toulouse fueron derrotadas por Simón de Monfort, caudillo de las mesnadas venidas de “Francia”, es decir, grosso modo, el norte del país hoy así llamado. La batalla se producía en el marco de la llamada Cruzada contra los Albigenses. Pero detrás de la Cruzada latían ambiciones geopolíticas cuyas consecuencias, quise explicar, se hacen sentir hasta los difíciles días de hoy. De la posibilidad de un reino catalán-occitano, en ambos lados del Pirineo, que podría haber condicionado el devenir de las entidades llamadas hoy España y Francia, se llegó a una situación muy contrastada: Cataluña, subsumida en la Corona de Aragón encontró el camino de su “especiación” histórica a través de la reconquista peninsular y posteriormente la asombrosa aventura mediterránea culminada durante el reinado de Alfonso V el Magnánimo (1416-1458). El Condado de Toulouse, que en los meridionales territorios de lengua de Oc podría haber desempeñado un similar papel protagonista, iba a quedar primero desmembrado y luego anexionado, en 1271, por la monarquía francesa. 

Posteriormente, durante la Guerra de los Cien Años, los territorios de la Occitania lingüística quedaron divididos durante generaciones entre súbditos del Rey de Inglaterra y del Rey de Francia. Todo contribuía a la imposibilidad de construcción de una entidad política meridional. Entiendo que las vicisitudes francesas no tienen por qué interesar a unos españoles harto preocupados, hoy, con lo suyo, pero siempre he creído en los beneficios de la “mirada alejada” cara al maestro Lévi Strauss, para entender lo inmediato, y en la consiguiente eficacia del método comparativo.

 Sobre la necesidad de aniquilar los dialectos

Cuando llegó la Revolución, Francia era un mosaico de lenguas y dialectos (Mapa 1) y sólo una minoría hablaba el “buen” francés, el de la Corte. Oigan a Bertrand Barère de Vieuzac, unos de los protagonistas de aquellos acontecimientos: “¡Cuántos gastos no habremos hecho para traducir las leyes de las dos primeras asambleas nacionales a los diversos idiomas de Francia! ¡Como si fuese nuestro papel mantener estas jergas bárbaras, estos idiomas groseros que sólo pueden favorecer a los fanáticos y los contrarrevolucionarios!”. En 1794, el Abad Grégoire, católico, masón y revolucionario, tras larga y laboriosa encuesta, publica su “Informe sobre la necesidad y los medios para aniquilar los dialectos y universalizar la lengua francesa”. Según él, sobre 28 millones de habitantes, sólo tres hablaban el francés con “pureza”; seis millones lo hacían con torpeza y otros seis no lo hablaban en absoluto (Vascos, Catalanes, Bretones, corsos, Alsacianos, flamencos, muchos occitanos y provenzales, etc.). Otros datos hablan de un 50% de desconocedores del francés por un 12/13% que lo hablaban bien. El 28 Prairial, Año II (16 de junio de 1794) dice un decreto de la Convención: “En una República Una e Indivisible, la lengua debe ser Una. La variedad de dialectos es un federalismo que hay que romper enteramente”.

Todavía en 1863, una estadística afirmaba que 7,5 millones de franceses (de un total de 38) seguían sin hablar la lengua nacional. Y muchas fueron las voces que se levantaron tras la desastrosa guerra contra Prusia (1870-1871) para achacar la derrota a la pésima comprensión del francés por parte de muchos reclutas. La definitiva universalización de la lengua francesa se debe a la escuela pública, laica, gratuita y obligatoria instaurada a partir de 1881 por la Tercera República y a la labor abnegada de los llamados “húsares negros de la República”. Quienes así fueron apodados por retóricos literatos no llevaban sable de caballería, sólo eran los maestros de escuela con su prosaica bata negra. Los maestros que a mí me enseñaron, eran probablemente los últimos herederos de aquellos “húsares negros”, si bien su bata ya era gris. Como un signo premonitorio de la decadencia de tan admirable institución.


 Unité, Indivisibilité de la République

La Revolución francesa fue un cataclismo. Ni sus protagonistas más conspicuos se pudieron permitir el lujo de hablar de ella en primera persona. Arrolló, manipuló, cambió y determinó definitivamente tanto a sus partidarios como a sus enemigos. Tan absurdo resulta decir que sólo fue una catástrofe telúrica como exhibirla como un regalo de la providencia y del “sentido” de la historia. La historia carece evidentemente de sentido. Sus vicisitudes pertenecen a la realidad de los accidentes. Si comparamos la Revolución francesa a una central nuclear es evidente que el reactor estaba en París. Los ecos que le llegarían de tantos acontecimientos, digamos a un campesino bearnés, poco más que analfabeto y desconocedor del francés, serían vagos y borrosos. Pero también le llegó la noticia de la abolición de los privilegios estamentales. Convendría mejor hablar, de una vez por todas, de sociedad de castas en el sentido indio, para referirnos a la realidad de aquellas vivencias. Pero también quedó proclamado el abstracto concepto de igualdad fundamental de los individuos. Era una asombrosa novedad, pero la metabolizaron inmediatamente muchas conciencias de Hendaya a Dunkerque. Pero también se impuso con rapidez, en Perpiñan como en Estrasburgo, la percepción de la Nación, como Una e Indivisible, una conciencia ya no vertical y descendente, del rey abajo, sino horizontal y ascendente, del pueblo arriba.

Claro que la realidad profunda fue más compleja y contradictoria. El mejor ejemplo fue la terrible guerra civil llamada de Vendée (1793-1796). Iniciada en aquella pequeña provincia al sur de Bretaña, su extensión geográfica correspondió en realidad al territorio histórico del antiguo ducado bretón. Opuso oficialmente “blancos” (católicos y monárquicos) y “azules” (republicanos). El resultado fue de unos 200 000 muertos, de ellos 25 000 a 35 000 republicanos. Las llamadas “columnas infernales” del ejército revolucionario, así bautizadas por los propios documentos gubernativos, se cebaron con la población civil, mujeres y niños. Algunos historiadores hablan de genocidio. Digamos, simplificando demasiado, que los insurrectos defendían el orden social tradicional. Sin duda era latente, detrás del conflicto, la especificidad bretona. No fue reivindicada en ningún momento.

 El pueblo que tiene las mejores escuelas es el mejor pueblo

Como se lo pueden imaginar, la política lingüística de la Tercera República (1871-1940) suele ser calificada por los nacionalistas periféricos de “represiva”, cuando no de “colonial”. Pero la inmensa mayoría de los padres y de los hijos la vivieron como la milagrosa puerta abierta al porvenir. Así, la pobreza y el atraso de Bretaña eran legendarios. Las poblaciones rurales vivían sometidas a una iglesia retrógrada. Ésta siempre defendió, hasta la Segunda Guerra Mundial, tanto el particularismo cultural como la práctica del bretón que garantizaban la perennidad de su control sobre las almas. En los púlpitos se denunciaba la escuela pública como “escuela del diablo”. El escaso impacto del nacionalismo bretón se debe en gran parte al recuerdo consciente de aquel atraso secular, comparado con la situación actual, una de las más satisfactorias de Francia. Por su parte, lejos de Bretaña, en el Bearn, mi abuelo paterno mandaba cartas desde el frente de 1914-18, con una calidad ortográfica casi impensable en los patéticos pupilos de la actual y malherida escuela pública. Hablaba luego en bearnés con su esposa e hijos. En francés, sólo con sus nietos para demostrar que podía hacerlo.

Podemos decir que la política lingüística de la Tercera República correspondió a lo que Germá Bel, eminente cabeza económica de “Junts pel Sí” llamaría “submersión lingüística”, cuyo objetivo, dice, es «la asimilación a la lengua mayoritaria, y la pérdida de la propia lengua y cultura». Él defiende, teóricamente, el sistema opuesto, el de la “inmersión” supuestamente destinado a favorecer el bilingüismo y “fomentar actitudes de respeto hacia ambas lenguas”. Sólo que hay motivos para pensar que, en Cataluña, tal política es cada vez más la de una “submersión” encubierta. Las citas figuran en un libro de 2013 cuyo título, por otra parte, es edificante: “Anatomía de un desencuentro. La Cataluña que es y la España que no pudo ser”. El caso es que si la política lingüística de generalización del francés pretendía y consiguió unir y dinamizar comunidades aisladas y estancadas, la política catalana tiene el objetivo confeso de separarlas. Admito que esta afirmación sea discutible. Ninguna nación puede presumir de una verdad de esencia. Todas son producto de la contingencia. De lo que fue y de lo que no pudo ser, de lo que fue pero pudiese o debiese haber sido de otro modo, de lo que fue apareciendo y de lo que anda desapareciendo. Referida a la escala de los tiempos evolutivos, la vida de las naciones solo habrá sido un poco más larga que la de sus naturales. Los ciudadanos de las grandes naciones europeas hemos apostado ciegamente por un inexorable proceso de desconstrucción de nuestras identidades históricas. Somos hijos de demasiadas tragedias.  La anomalía de la reconstrucción separatista, en cambio, es impensable sin un concepto posmoderno y cinematográfico del tiempo: nos están imponiendo la “speedy” historia, pura rapidez e intensidad de las sensaciones pasajeras. La realidad cotidiana del culebrón catalán es la historia vista a través del smartphone. Pero detrás, subyace la rendición del intelecto ante la fascinación regresiva por el calor del viejo clan primitivo.

 Frédéric Mistral

En la Revolución francesa triunfaron los jacobinos unitarios. Podían haber triunfado los llamados “Girondinos” que defendían una visión de tipo “federalista”. Acabaron todos guillotinados. Del federalismo sabían vaguedades que venían de la reciente independencia americana a la que Francia, para fastidiar a Inglaterra, había contribuido poderosamente. Soñaban, más o menos, con armonizar la Francia de la monarquía con las ideas de las Luces. Entre ellos había desde republicanos moderados a partidarios de una monarquía de tipo británico. Nadie es capaz de imaginar qué tipo de Francia hubiese surgido de su modelo, pero cabe pensar que el país sería hoy muy distinto. El último movimiento monárquico legitimista y antimoderno de cierta envergadura, en Francia, fue “Acción Francesa” liderada por un intelectual brillante, profundo y contradictorio, Charles Maurras (1868-1952). Enemigo acérrimo de la “abstracción intelectual” fuente de los conceptos republicanos, convencido de la organicidad perenne de la vida de los pueblos, muchos de los aspectos de su pensamiento eran claramente premodernos. Es de suponer que compartiría totalmente las “Reflections on the Revolution in France” de Edmund Burke (1790), aquel paradigma de un tradicionalismo inteligente. Digamos que deseaba para Francia un radical “Estado de las Autonomías”, históricas y culturales, unificado bajo la autoridad de una monarquía tradicionalista y paternal pero severa. Aquello era un disparate, incluso en la Francia inmediatamente anterior a 1939, donde la conciencia monárquica, tanto política como simbólica, estaba casi desaparecida. Maurras era un intelectual brillante pero los militantes de Acción Francesa eran, con demasiada frecuencia, matones bastante impresentables. El régimen del mariscal Pétain (1940-44), nació muy influenciado por las ideas de AF. Llegó a pedir a los franceses que recuperasen “sus particularismos en el seno de sus antiguas provincias” y trató de introducir en la escuela pública el estudio de las “lenguas dialectales”. Pretendían destejer toda la modernidad posterior a 1789. Eso sí, su ardiente nacionalismo tradicionalista lo ejercían bajo la bota nazi. No quisieron ver contradicción alguna.

Intentemos un rápido balance de la Francia “periférica” al salir de la Segunda Guerra Mundial. Procedamos desde el norte en el sentido de las agujas del reloj. Alsacia y el Mosela germanófono se dejarán como caso particular. La parte francesa de Flandes no mostró ninguna tendencia política particularista. Saboya sólo anexionada a Francia desde 1860 era desde hace siglos más francófona que muchas provincias más antiguas. En Niza, anexionada con Saboya y ciudad natal de Giuseppe Garibaldi, hubo que contar con la renuencia de buen número de ciudadanos. Fue ocupada por Mussolini entre 1940 y 1943. Los italianos también ocuparon Córcega entre 1942 y43. En ambos casos no hubo ningún tipo de colaboración por parte de la población local. La Occitania lingüística vivió a partir de 1854 cierto renacimiento (paralelo a “la Renaixença” catalana) alrededor de una original asamblea cultural llamada “Félibrige” cuyos “diputados” los llamados “Felibres”, militantes o escritores, representaban las distintas tierras occitanas. En casa, mi abuelo leía, en francés, “El patriota”, diario republicano y más bien “comecuras”. Mi abuela con la vieja fe de los antepasados, leía, en bearnés, al “felibre” Simin Palay. El movimiento tuvo connotaciones políticas a través del glosado Charles Maurras, provenzal y próximo al Félibrige. Pero ni la figura señera del movimiento, Frédéric Mistral (1830-1914), Premio Nobel de literatura en 1904, por su obra en provenzal, galardón compartido con Echegaray, cedió a ninguna tentación centrífuga. En Bretaña se desarrolló un movimiento independentista muy minoritario, de corte conservador y próximo a los fascismos. Sus miembros colaboraron con los alemanes en la Francia ocupada. Constituyeron una unidad militar, con uniforme SS que no pasó de los 60 miembros. Varios fueron abatidos por la Resistencia. Cabe comparar con los flamencos belgas, con una población equivalente a la de Bretaña, y que aportaron 17 000 soldados al ejército tudesco.

 Escuela pública de niñas bretonas, hacia 1900

El caso Alsaciano y el de la Lorena germánica serán siempre muy complejos. En 1914, tras 44 años de anexión al Imperio guillermino, muchos alsacianos y moselanos se iban resignando o habituando a ser alemanes a cuya área cultural pertenecen. Los más francófilos se habían exiliado. Las fotos de noviembre de 1918 muestran una multitud entusiasta saludando en Estrasburgo la entrada de las tropas francesas. También las imágenes de la Diada muestran una multitud entusiasta. Sabemos que muchos más son los que se quedan en casa. Decenas de miles de alemanes que se habían instalado en Alsacia fueron expulsados manu militari. Algo inconcebible hoy. Entre los jóvenes actuales muy pocos hablan el dialecto alsaciano, pero el sentimiento de su particularidad sigue latente como tendremos ocasión de comentar.

Es llamativo una vez más contemplar las evoluciones divergentes de Francia en general y de Cataluña en particular. La historia del catalanismo político es rigurosamente contemporánea de la Tercera República francesa. Sólo que ésta trata de unificar y aquél de diferenciar. En 1882, Valentí Almirall funda el “Centre Catalá” que lleva en germen todas las reivindicaciones actuales. En 1887, Prat de la Riba, Francesc Cambó y Josep Puig i Cadafalch fundan la “Lliga de Catalunya” que solicita “Cortes generales libres e independientes”. De la “Lliga” procede la “Unió catalanista” que aprobará en 1892 las “Bases de Manresa”. Hasta allí se trata de un autonomismo conservador. La arrolladora victoria electoral de “Solidaritat Catalana” en 1907, organización que abarca todo el espectro del catalanismo político, señala el paso al nacionalismo y la definitiva instalación de la  grave “cuestión catalana” en la realidad española. Toda esta historia es densa y complicada, pero así llegamos, burla burlando, al fallido proyecto de invasión desde Prats de Molló (Francia) en 1926, por parte de Francesc Maciá. Luego llega la tentativa de proclamación por el mismo, ya líder de la recién creada “Esquerra Republicana de Catalunya”, del “Estat Catalá” el 14 de abril 1931. Hasta la nueva tentativa de lo mismo por Lluis Companys el 6 de octubre de 1934…

O sea, en un asombroso paralelismo contemporáneo, una Francia definitivamente centrípeta y una Cataluña parecida a las centrifugadoras que sirven para adiestrar a los pilotos de cazas. En realidad, nada de todo esto es tan claro ni tan evidente como parece.

Companys proclama el Estat Catalá, 6 de octubre 1934

Lunes, 16 de Octubre

Valle de Esteban

“Hipocampos, hipocampos, / corriente abajo del Duero, / entre hipogeos plateados / e hipotéticos robledos..., / hipocampos, hipocampos...”
Fandango de Ricardo Bada a Claudio Rodríguez

1-5. Humillados por el Gimnástico de Tarragona

Luis Miguel Carrión


Francisco Javier Gómez Izquierdo

      El horario del partido del Córdoba contra el Nástic, ocho de la tarde del domingo, parecía pensado para que los que nos fuimos de puente a ver a la familia pudiéramos aprovechar muy bien los cuatro días y completáramos las minivacaciones con una victoria a la vuelta, ante, en teoría, un rival propicio, pero este puente no ha traído a los cordobeses más que calor, y a los cordobesistas, la mayoría afectados de males melancólicos, el recuerdo de aquellos tristes versos de Quevedo que “miraban los muros de la patria mía, si un tiempo fuertes ya desmoronados”.

     La enfermedad del Córdoba la diagnosticamos en la primera visita ante el Cádiz: un virus defensivo que amenazaba infección grave. El amo del Córdoba no quiso hacer caso al clamor de los clientes (en Córdoba el abonado, simpatizante, seguidor... no es más que un cliente como se manifestara en discurso presidencial) y brindó al sol y las estrellas una campaña repleta de éxitos con la mejor plantilla de 2ª.  La mediocridad técnica y táctica de nuestros defensas ha alcanzado la categoría de calamitosa y le va a costar el puesto de trabajo al entrenador Carrión, catalán nacido en Barcelona y que fue lateral del Nástic, dos o tres temporadas. Supongo que ahora que son las doce de la noche estará ya despedido, tras el descabello inmisericorde del señor a quien sirvió.

      En el partido ante el Lugo de entresemana ya regaló los puntos el lateral derecho Rafa Fernández en torpísima acción que no tiene disculpa. Minuto 81 y regalito a Campillo. Luego hubo otro gol en contra que no reprochamos pues todo el plantel tenía cara de rendido. Yo pensaba que Pinillos no iba a volver al lateral izquierdo ante la correcta actuación del joven Mena del B, pero hoy ha salido de titular; a Ramos, un medio, el míster Carrión lo ha puesto de central; a  Javi Lara le ha mandado hacer de todo, como si fuera Messi, y luego en los cambios pareció atacado de visiones más propias de interno  de manicomio que de sensato entrenador de fútbol.

      Cuando se pierde por 1-5 en casa no son precisas muchas explicaciones, pero si está claro que la 2ª está muy igualada, que el empate es resultado muy corriente, que los partidos se deciden en un córner, en una falta, en una jugada ensayada... y a nosotros nos cuelan 3, 4 y 5 en cada partido es que no estamos igualados con nadie. Si los equipos de Segunda se construyen desde la defensa, el Córdoba ya está definitivamente en ruinas. No recuerdo peores sensaciones que las de ésta temporada atrás. Uche y Barreiro, dos delanteros, pongamos decadentes, hoy se han reivindicado como pareja importante y se han chutado unos jeringazos de moral que les va a dar, estoy seguro, muchos goles y muchas alegrías a ésos aficionados catalanes que no parecen dispuestos a abandonar tantas euforias otoñales.

      ¿ Y el Tarragona? Pues para mí, que va a luchar lo suyo para no descender, pero con muchos más argumentos que nosotros. Tejera juega y manda; Garagarza rasca con conocimiento y Omar Perdomo trampea con mucho tiento. La defensa creo que flojea, sobre todo por el centro pero Dimitrevski, el portero macedonio al que teníamos visto en el Granada B, en una fase de ascenso, me ha parecido de acreditada solvencia.

       ¡¡Que tarde noche, Dios mío!! Lo peor es que no veo remedio a corto plazo. ¡¡Qué plantillón tenemos, señor González!!

domingo, 15 de octubre de 2017

Domingo, 15 de Octubre

Valle de Esteban

El lector es propenso a escapar y a huir en la segunda frase;
 hay que procurar que no se te escape.
Augusto Monterroso

muchos son los llamados y pocos los escogidos

DOMINGO, 15 DE OCTUBRE

En aquel tiempo, de nuevo tomó Jesús la palabra y habló en parábolas a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo:

-El reino de los cielos se parece a un rey que celebraba la boda de su hijo. Mandó criados para que avisaran a los convidados a la boda, pero no quisieron ir. Volvió a mandar criados, encargándoles que les dijeran: "Tengo preparado el banquete, he matado terneros y reses cebadas, y todo está a punto. Venid a la boda." Los convidados no hicieron caso; uno se marchó a sus tierras, otro a sus negocios; los demás les echaron mano a los criados y los maltrataron hasta matarlos. El rey montó en cólera, envió sus tropas, que acabaron con aquellos asesinos y prendieron fuego a la ciudad. Luego dijo a sus criados: "La boda está preparada, pero los convidados no se la merecían. Id ahora a los cruces de los caminos, y a todos los que encontréis, convidadlos a la boda." Los criados salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos. La sala del banquete se llenó de comensales. Cuando el rey entró a saludar a los comensales, reparó en uno que no llevaba traje de fiesta y le dijo: "Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin vestirte de fiesta?" El otro no abrió la boca. Entonces el rey dijo a los camareros: "Atadlo de pies y manos y arrojadlo fuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y el rechinar de dientes." Porque muchos son los llamados y pocos los escogidos.

Mateo 22,1-14

sábado, 14 de octubre de 2017

El ordeño

La cruz de Tàpies que con la Reforma Constitucional deberemos poner
 los españoles de segunda en la declaración de la renta


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    Hasta aquí llegó el 78.

    –Marchemos francamente, y yo el primero, a la Edad Media por la Reforma Constitucional –dicen los setentayochistas con tal de que no les toquen el cocido.
    
Para salvar esta crisis hay que saber que España no nació en el 78, y eso se sabe volviendo a leer a don Claudio Sánchez Albornoz, cuyo paisano don Pedro Dávila, en un enorme ventanal de su palacio de la plaza de la Fruta, abierto en respuesta a la decisión judicial de tapiarle un portillo en la muralla, hizo esculpir esta inscripción: “Donde una puerta se cierra otra se abre”, que podría encabezar la Constitución reformada con la que España volvería al “fraccionamiento regnícola de estirpe medieval”, y los reinos serían los que nunca lo fueron.

    A la ortegada “Castilla hizo a España y la deshizo” contestó felizmente Albornoz (con grande contento de Unamuno): “Castilla hizo a España y España deshizo a Castilla”. Ahí estamos.
    
Castilla no instauró el centralismo hispano (obra de la tradición francesa de los Borbones): sus reyes fueron tan trashumantes como sus merinas. “¡Fernando III nació debajo de una encina!”
    
Durante siglos, según Albornoz, fue enormemente desigual la aportación al erario hispano de los moradores de los reinos de la corona de Castilla y la de los moradores de Aragón, Valencia y Cataluña, mientras aumentaba la riqueza catalana con el eje Barcelona-Génova que sustituyó al eje Castilla-Flandes.

    –Al forjar la España futura no deben olvidarse otras realidades. Vasconia y Cataluña han ordeñado y siguen ordeñando a su placer la vaca española. Podrán idearse fórmulas de convivencia muy distintas para articular la España del futuro. Pero que no se sueñe en volver a hacer de Castilla la cenicienta de la Península. Hermandad política, sí, pero con igualdad fiscal para todo los que quieran seguir siendo españoles. Y punto final al ordeño de la vaca española.
   
 Lo dijo en el 77, sin eco. Ahora, díselo a esos “botiguers” supremacistas de la cruz de Tàpies.

Sábado, 14 de Octubre

Valle de Esteban

Toqué la creación con mi frente. Sentí la creación en mi alma. Las olas me llamaron a lo hondo. Y luego se cerraron las aguas.”
José Hierro

viernes, 13 de octubre de 2017

La Reforma



Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    La hermenéutica jurídica en España está en las últimas (lo más parecido a un Emilio Betti que tenemos es Margüenda), con lo que ni Mariano entiende la declaración de independencia catalana que le manda Puigdemont ni Puigdemont el requerimiento de Palacios Rubios (corta y pega de María Soraya) que le manda Mariano para que se lo explique.

    –Por ende, como mejor puedo os ruego y requiero que entendáis bien lo que he dicho, y toméis para entenderlo y deliberar sobre ello el tiempo que fuere justo

    Así Jorge III, el Loco, con la declaración de Jefferson, que era demagogo, mas no tonto, y, sin embargo, dice Gellner, afirmó algo absurdo: que sus opiniones, ininteligibles, o en todo caso blasfemas, heréticas y subversivas para un 99 por ciento de la humanidad, eran realmente “evidentes en sí mismas”.

    Aquí, el único que dice al pan, pan, y al vino, vino, es Sánchez:

    –Hemos pactado una Reforma Constitucional.

    Y van en serio. Esa RC separa los poderes, como manda el artículo 16 de la Declaración de Derechos del 89. La Nación legisla (poder legislativo) y el Estado ejecuta (poder ejecutivo), con los jueces, independientes, en medio. El Boletín Oficial del Estado pasa a serlo de la Nación. Los partidos salen del Estado y pasan a la sociedad, intermediarios de la Nación ante el Estado. Se retiran las subvenciones. Los diputados, que ahora sólo representan al jefe de la lista, pasan a serlo de distrito, y se convierten en representantes del elector. Desaparece, pues, el principio de identidad, propio del Estado de Partidos, por el que el votante se identifica con el partido como yo con el Real Madrid, pero el Real Madrid no me representa; es más, su interés no soy yo, sino los otros clubs, sus socios, incluido el Barcelona, al que yo detesto. Legislativo y Ejecutivo saldrán de elección directa y separada por sistema mayoritario (el proporcional no es representativo y afirma al separatismo).

    –No taxation without representation!

    Mariano y Sánchez.

Viernes, 13 de Octubre

Valle de Esteban

El personaje salió de un cuento que escribí y que se titulaba De cómo el Quanque mató al hermano Folión y del curioso ardid que tuvo el guardia Plinio para atraparlo. Lo mandé a un concurso, le dieron un premio y me dijeron que había descubierto una nueva forma de novela policíaca, que no existía en España. Lo llamé Plinio por un profesor de latín que tuve y que sudaba mucho, pero el personaje está influido por mi abuelo, sus amigos y por un estanquero que vivía al lado de mi casa y cada tarde se sentaba a la puerta del estanco a contar pequeñas anécdotas de su vida como guardia, dejando a su alrededor boquiabiertos a los niños.
Francisco García Pavón

jueves, 12 de octubre de 2017

12-O



Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Como regalo de la hispanidad, Cataluña ha puesto un huevo que es un tabú, una ambivalencia freudiana: los catalanes desean lo que el tabú oculta, pero, a la vez, lo temen, mientras en Madrid los juristas de guardia, que son los del TC, ahora rama leguleya del Ejecutivo, pasan por alto que la sedición no es un delito de resultado, sino de intención, y resuelven ilegalizar… ¡la sedición!

Con veinte inquisidores mantengo a España en paz –dicen que dijo Felipe II.
El marianismo ha querido mantener a España en paz con veinte tertulianos, pero ni Mariano es Felipe II ni los tertulianos son (intelectual, cultural y moralmente) los inquisidores, que los inquisidores desaconsejaron a Felipe II la guerra de Flandes, y ya ven.

Cataluña inaugura, pues, su “independencia constante”, que nos lleva, como le pasó a Azorín con El Greco, al obispo Judas Tadeo José Romo y Gamboa, “adicto por convencimiento a la monarquía libre”, que te adentra en el corazón de España con su libro “Independencia constante de la Iglesia hispana”, donde se lee (mi edición es de 1843) que la soberanía nacional, “tan decantada entre los corifeos de nuestras Cortes, no ha sido ejercida nunca ni por sueños en España”…

La soberanía del pueblo americano, única que existe en toda la extensión de la palabra, y de la que las de la Europa no son más que un simulacro
Otro Alt Right, dirían hoy de este Romo que recorre la nacionalidad española que surge como unidad religiosa contra romanos, godos y sarracenos, hasta llegar, cosa que Romo, lector entusiasta de Tocqueville, no pudo ni sospechar, a las “vividuras” de los Castro (Américo) y las cáscaras kantianas de los Laín, que vendrían a prefigurar el doloso abandonismo mariano.

Me abruma Laín con la confesión de sus lecturas –escribe en el exilio don Claudio Sánchez-Albornoz, en divina controversia en esta Casa–. “Lo que sabe este tío”, dirían en Chamberí. Orgullosamente usted declara leer a Kant; humildemente yo reconozco que leo el ABC.

Jueves, 12 de Octubre

Valle de Esteban

Acababa Rafael el Gallo de retorcer el oro y la púrpura de su capa, al final de un quite, en un arabesco de gitanería.
Federico García Sanchiz

miércoles, 11 de octubre de 2017

Efervescencia delincuencial


¡Que conveniente es la gimnasia!

Francisco Javier Gómez Izquierdo

       En más de una ocasión he confesado aquí que durante  mi vida he tenido mucho trato  con todo tipo de delincuentes, pero hoy quiero participarles que entre los asiduos visitadores del talego rige un código de honor y unas maneras de muchísima más clase que la que demuestra esa tribu racista que presume de forajida y a la que nos parece ha llegado el tiempo de que cate lo que merece. El delincuente de la Transición era mayormente drogadicto. Era y es de fácil identificación. Se viste como delincuente, camina como delincuente y los psicotrópicos le han dejado una cara de delincuente que no hay cirugía que la remedie. Este tipo ex-heroinómano está ya redimido y sus torpes andares se conforman con llevarle de mañana a tomar el buchito de la metadona, a comprar con la paguita las patatas, los “yoguses”, la mortadela y a ver la tele. Dice "vamos tirando" y "mi mama no está nada bien".

      Actualmente a las cárceles llegan los denunciados por las mujeres -no digo asesinos de mujeres, que esto es perversión de bestias de todos los países-, traficantes multiétnicos, timadores informáticos, enganchados a la coca, conductores-piloto borrachines, degenerados sin remedio por supuesto, y bastantes representantes de la política y la banca. Habrán observado ustedes que cuando personajes de estas dos últimas ocupaciones salen en libertad provisional o definitiva parece que les ha cambiado el carácter y como que han aparcado la soberbia y chulería de antes de entrar. A los tipos abusones y arrogantes les viene muy bien la cura de humildad que da la cárcel. Ya antes de sospechar ellos que acabarían por atravesar un día los rastrillos de Alcalá Meco, su cara de delincuentes los iba delatando por las teles, pero es probar el primer rancho y sentir el primer “chape” y acabarse la tontería.
 
      En el mundo de la delincuencia española hay una queja y múltiples debates en los patios de los Módulos desde hace unos años por la inmunidad de los políticos catalanes, acusando a los jueces, y sobre todo al Gobierno, de permitirles vivir en el delito sin que las leyes y los ministros de los distintos presidentes de España se “cosquen”. Un cultivador de marihuana, hombre con estudios y sorprendentes lecturas, mantenían el otro día que es como si los gobernantes de Cataluña jugaran una Liga en la que pudieran cometer todos los penaltis que consideraran oportuno sin temor a que se los pitaran, por tener el privilegio, como reconocida raza superior, de cometerlos sin sanción. No parecen notar los Gobiernos de España que el rufián con privilegios suele carecer de ilustración y  en vez de disimular las ventajas alcanzadas con sus chantajes supremacistas, alardea de ellos y  exige más y mas siempre a costa de los seres inferiores a los que desprecia sin vergüenza.

      No voy a decir los nombres por lo que pudiera pasarme, pues la delincuencia que estos días se pavonea por Cataluña sabe con qué jueces o estelados hablar para castigar a los que denuncian lo evidente, pero les aseguro que  tengo vistos en la tele más de 50 rostros que son lo que parecen. Unos atracadores de Málaga hasta admitirían a alguno en su banda. Al del mocho en la cabeza, no. Dicen que el del mocho en la cabeza es mas “pringao” de lo que parece.

      Y mañana 12 de octubre, puente de los españoles.

PP y PSOE se suben al “procés”

Cuchifrito fuenlabreño

Hughes
Abc

Rajoy aplica el 155, se dice. Un requerimiento previo al requerimiento que lo inicia. Una demanda de información. Se pasa del juego de recursos a una relación epistolar. Pero es el 155, se afirma. Aunque este artículo no va solo. Sánchez habla de un acuerdo para la reforma constitucional. ¿Y de dónde sale esa iniciativa? ¿Quién la toma? ¿Quién la origina? ¿Qué activa el momento constituyente? Sólo puede ser la declaración de Puigdemont. Este semi 155 con inicio de reforma constitucional es la respuesta de los partidos al golpe de Estado de los separatistas. Y al responder eso, al mover ficha constituyente, lo que están haciendo es seguir la propia hoja de ruta del “procés”.

Repito: Libro Blanco sobre la Transición Nacional en Cataluña. Tras el “sí” en el “referéndum” (aquí ya todo debería escribirse en cursiva o con comillas, para intentar apresar fugaces instantes de sentido), tras ese sí, la hoja de ruta nacionalista preveía varios escenarios y el primero de todos (¡el primero de todos!), antes incluso de la DUI, era el planteamiento legal al Estado de una revisión constitucional. Podía hacerse por los cauces de la iniciativa de la reforma constitucional que reconoce el artículo 168 de la Constitución, o bien mediante una negociación directa.

El escenario del que hablamos, una reforma constitucional como respuesta al sí en el referéndum, es parte de la estrategia del “procés”. PP y PSOE entran en su hoja de ruta. Este planteamiento de reforma constitucional, que surge de un oscurantismo inaceptable, sólo puede ser una respuesta al órdago de Puigdemont. El 155 se acaricia, pero no solo, con él llega la reforma constitucional. ¿Y con qué plazos? ¿Cuánto pueden durar estos dos procesos? Al “procés” no se le responde con dureza, sino que PP y PSOE se insertan en el mismo.

De la actuación gubernamental de hoy ya sabemos cosas. La actuación del gobierno nos dice algo. En primer lugar, es un 155 con preámbulo aclaratorio. El requerimiento es de información. Ojo a la dilación en la ejecución de un procedimiento no sometido a plazos terminantes. En segundo lugar, el gobierno rechaza tomar medidas urgentes de intervención de las que permite la Constitución. Y tercero: es en los juzgados donde vamos a ver la voluntad del Gobierno. ¿Hay querellas? ¿Se inician procesos? ¿Se activa la fiscalía? Lo que tiene ante sí el TSJC lo ha interpuesto VOX.

El 155 no es el 155. Es el 155 con cláusula previa de información (tiempo y más espacio al engaño) y con un ruego de “vuelvan a la legalidad”. Y además lleva aparejado el anuncio de la reforma constitucional, es decir, negociaciones. Esto, repito, forma parte del primer escenario deseable en la hoja de ruta del separatismo. Estaríamos (ojalá me equivoque) ante un engaño masivo e histórico.

Companys

Companys proclamó la republiqueta de Sánchez por amor a Carmen Ballester


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Companys, gran taurino, no proclamó la independencia de Cataluña, como dice Pablo Casado, sino la República Catalana como Estado integrante de la Federación Ibérica, es decir, la República federal… ¡de Pedro Sánchez! (frente a la República burguesa de Don Niceto, el Botas), pero esto sólo lo ha visto Trevijano (el repúblico de la Junta Democrática, no el constitucionario del Tribunal Constitucional).

¡Catalans, a les armes, a les armes! –fue el toque a rebato radiofónico en el 34.

Companys hizo la proclama para impresionar a su amada Carmen Ballester, aunque el discurso lo había escrito José María Massip, cochero de punto, taxista, indigente, ateneísta, concejal… y, al cabo, corresponsal de ABC en Washington y Nueva York.

En el 34, por su proclama, Companys fue condenado a un sainete judicial (“¿Disparó contra el Ejército español?” “No lo sé”. “¿Llevaban uniforme español?” “Sí”. Etcétera). Pero en el 40 fue condenado a muerte por “rebelión militar” (eufemismo franquista para designar las actividades filantrópicas de los reos durante la guerra), como el abuelo de Pablemos, sólo que Companys no tuvo la suerte de encontrar en el 38 un cura para casarse (argumento que Iglesias puso sobre la mesa para el indulto) ni a unos peces gordos de Falange como Vázquez-Prada (con busto de Víctor Ochoa en Oviedo) y Ezequiel Puig Maestro-Amado, pues entonces Companys habría sido un simpático inspector de Trabajo franquista.

Políticamente, Sánchez es un tonto de estación: se te pega en Venta de Baños y te tienes que tirar del tren en Grijota, porque él no te suelta. Sánchez tiene el unicornio de Companys, la República federal, y la nieta de Batet (y ex de Lassalle, el Bannon de Mariano) lo ha convencido de que Companys es el Cromwell español (Rivera, que no sabe quién es Cromwell –ni Companys–, votó a favor del indulto parlamentario). El problema ahora es encontrar un pasaporte para Machado, que, palabra de Sánchez, nació en Soria, pinoso cantón.

Miércoles, 11 de Octubre

Valle de Esteban

Y hasta S. M. el Rey, que fue informado especialmente de mi sueldo por un redactor del periódico, reconoció que yo estaba espléndidamente pagado.
Julio Camba

martes, 10 de octubre de 2017

La Autoridad

Mon cher cadavre


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Si hubiera que explicar a los niños (políticamente, todos los españoles) la diferencia entre “auctoritas” y “potestas” les pondríamos, para la “auctoritas”, el último discurso del Rey, y para la “potestas”, las dos últimas entrevistas de Rajoy.

Nuestro Santayana tenía un amigo, Arthur Strong, bibliotecario de la Cámara de los Lores, que un día le dijo:

El español sólo respeta una cosa que es
Y levantó el dedo índice apuntando al cielo, lo cual llevó al filósofo a reparar en el hecho de que en España no había visto una persona sincera y pensativa que confiara en alguien o estuviera orgullosa de sí misma.

Puede mostrar vanidad o pundonor, pero eso es pura comedia.
Mas, de pronto, en el último discurso del Rey todos apreciamos sinceridad y pundonor, y por primera vez en muchos años, el fogonazo de magnesio de la “auctoritas”, una cosa que los romanos depositaron en el Senado; los americanos, en la Corte Suprema (por la insistencia de Hamilton, que frecuentaba los clásicos, en que “la majestad de la autoridad nacional debe manifestarse a través de los tribunales de justicia”); y aquel lanzador de cuchillos que fue Robespierre, en el Ser Supremo.
En España la “potestas” corresponde, de boquilla, al pueblo, pero de hecho, a Rajoy, schmittianamente soberano porque puede decidir el estado de excepción… y todo lo demás. En el frufrú de la investidura le hizo una cobra al Rey, a quien luego, en Barcelona, llevó de escudo a una tamborrada separatista y mahometana, mientras tanteaba la manera de enviarlo, no a la Casa Blanca, donde hubiera explicado divinamente y en inglés el problema catalán, sino a Cuba para estudiar la separación de poderes de los Castro. Lo último son dos entrevistas a la agencia y el periódico gubernamentales para repetirnos que “le Roi, c’est moi!”, y que se enfríen la “potestas”/protesta popular y la “auctoritas” real, con este buen Rey que bien puede decir a la Transición lo que la Dudevant a Chopin: “Mon cher cadavre!”

Cincuentenario de la Muerte del Che... y Cataluña

 El Che en Las Ventas, 1959

Jean Palette-Cazajus

Soy lúcidamente consciente de la diferencia de potencial intelectual entre Marcel Gauchet, eminente y profuso filósofo de las ideas políticas y el que suscribe. De modo que acaté durante años su rotunda negativa a otorgar un estatuto de religión inmanente o terrenal a las ideologías  revolucionarias y salvíficas aparecidas con la modernidad e indudablemente derivadas del mesianismo cristiano. Fui respetuoso pero no sumiso. La gracia santificante del intelectual se llama irrenunciable espíritu crítico.

La irrupción del islamismo político hace ya muchos años me obligó a reconsiderar la tesis del autor de “El desencantamiento del mundo” (Editorial Trotta 2013) para invertirla. Cada vez me pareció más evidente que desde el punto de vista de la legitimidad del debate democrático, una religión, cualquiera que fuese, debía ser tratada como una ideología. Reconocerle a una religión un estatuto especial en el marco de la sociedad equivale a acatar la veracidad de las instancias trascendentales de las que los creyentes se prevalecen y cuya indemostrabilidad ellos mismos admiten puesto que deben recurrir al concepto de “fe”, una de las más originales y extrañas entelequias engendradas por la mente humana. Veamos: si digo “no creo en Dios”, mi propia formulación acredita de forma performativa la realidad de lo que pretendo negar. Le da dos goles de ventaja al creyente, recién empezado el partido. Lo que para mí es un concepto histórico, una producción de la mente humana, mi propio enunciado le confiere solapadamente una realidad noumenal parecida a la que experimenta el creyente. En el espacio del debate el creyente tiene todo el derecho de acudir con sus propios valores pero con la obligación de dejar en casa sus referencias trascendentales, las del “otro mundo”, las del argumento de autoridad. Si acude al espacio del debate con ellas, equivale a llegar con una pistola y dejarla con chulería sobre la mesa de la tertulia. 


 Recién capturado

Es algo que ha entendido perfectamente la inmensa mayoría de los cristianos: por ejemplo, una cosa es un partido demócrata cristiano y muy otra el “Hezbolá” o “Partido de Dios”. Más de uno se estará preguntando: ¿Y qué corchos tiene que ver todo esto con la extraña pareja del título? ¡Cataluña y el Che! A mi modo de ver, más de lo que parece. La dimensión más subversiva del Islam es la absoluta confusión por parte de muchos de sus fans entre inmanencia y trascendencia. Absolutamente desprovistos de la vertebración de las cabezas occidentales alrededor de las leyes naturales, del manantial de sus inferencias y de la racionalidad crítica, Dios es para ellos una evidencia fenomenal. Para encontrar cabezas parecidas en Occidente deberíamos retrotraernos a los siglos X, XI o XII. Porque ya en el siglo XIII, en la batalla de Muret, por ejemplo, ya hay herejes y dubitativos. En esta gran paradoja reside a mi modo de ver una de las explicaciones del siniestro fenómeno llamado “islamogauchismo”. Lo que se clasifica bajo esta denominación corresponde a una absoluta confusión de géneros. Si tanto radical de las izquierdas salvíficas llega a padecer cierta indulgencia por el peor islamismo es porque tal ideología constituye de alguna manera su propia imagen especular invertida. Ya sabéis que buena parte de su indulgencia se debe a que ven en ellos “combatientes de la emancipación”, tal vez algo perturbados, pero legitimados por su pertenencia al mundo excolonizado, el de los eternamente humillados y eternos acreedores de un mundo occidental definitivamente deudor y culpable.

Acuérdense del Pregón de las Fiestas de la Mercé, en Barcelona, creo que el pasado 21 de septiembre, a cargo de la filósofa Marina Garcés que se acordó de “unos jóvenes de Ripoll [se refería a los asesinos de las Ramblas y Cambrils]  que tampoco estarán y sobre los cuales siempre tendremos la duda de si realmente querían morir matando”. Si muchos musulmanes son incapaces de imaginar una divisoria entre transcendencia e inmanencia, en el caso de la izquierda mesiánica también se piensa y se actúa con las palabras crísticas: “Mi reino no es de este mundo” (Juan 18:36). Para ellos, ninguna solución política es jamás posible en la sociedad tal como se nos da, ninguna reforma, ninguna evolución, ninguna mejora. El “porvenir radiante” como decía con amarga ironía el escritor soviético Alexandr Zinóviev, hay que buscarlo en “otra” sociedad. Vemos todos los días como la gran mayoría social desconfía absolutamente de este tipo de planteamientos. Y si algunos consiguen una adhesión minoritaria ­­sustancial –es el caso de “Podemos”– es edificante buscar en las hemerotecas algún que otro discurso del “Coletas”, donde reboza la tuera en almíbar, y aconseja a sus huestes usar la palabra “democracia” para intentar pasar de matute la dictadura del proletariado.

 Santo Entierro

El problema no es tanto que el concepto de “otra sociedad” sea peligroso, absurdo, desastroso. Semejantes calificativos sólo sirven para hacernos olvidar que tal concepto, más allá de toda adjetivación, sirve para denotar un producto irracional, patológico. Marcel Gauchet no supo valorar la capacidad que tiene esta gente para invertir, como los musulmanes el orden histórico de la trascendencia y tratar de imponer el Cielo donde estaba la Tierra. La idea de imponer el Cielo sobre la Tierra ha sido, históricamente, la mejor manera de traer el Infierno. Si toda religión se entiende mejor en tanto que ideología, toda ideología busca inconscientemente los fines de la religión.

Ésta era la ambición de Ernesto Guevara de la Serna (1928-1967), más conocido como el “Che”. Dos fotos resumen perfectamente lo que tratamos de explicar: En la primera, sacada al poco rato de quedar capturado en las cercanías de La Higuera, el 8 de Octubre de 1967, el Che aparece apocado, cochambroso y grasiento. Nada como esta foto ilustra mejor el fracaso sin paliativo de su intento de foco guerrillero en Bolivia, su total y reiteradamente demostrada incompetencia militar y la torva y pertinaz insistencia en imponer el cielo a la tierra. En sus “Cuadernos de Bolivia”, en la fecha del 30 de abril de 1967, escribe el Che: "La base campesina sigue sin desarrollarse; aunque parece que mediante el terror planificado, lograremos la neutralidad de los más, el apoyo vendrá después. No se ha producido una sola incorporación y aparte de los muertos, hemos tenido la baja del Loro, desaparecido luego de la acción de Taperilla…"

Quienes dieron la orden de asesinarlo torpemente al día siguiente, 9 de octubre, y dejaron que se difundieran las subsiguientes imágenes crísticas, convirtieron su recuerdo en el de un Santo Entierro progre. Era gente incapaz de comprender como nacen los mitos y luego se propagan y mantienen una vida absolutamente autónoma. Nadie hoy puede ver estas fotos sin que le pellizque la fuerza emocional de una emoción estética que hunde sus raíces en lo más hondo de nuestra memoria religiosa. En realidad son las imágenes del desastre.

En el caso de la tragedia catalana, nadie como la CUP para demostrar esta voluntad patológica de proclamar que su reino, o en este caso la República Catalana, no es de este mundo. La CUP vive obsesionada, posiblemente como ninguna otra organización radical en la historia de España, posiblemente más que la propia e histórica CNT-FAI, por la idea de que allí espera, a poco que ellos se esfuercen y a nosotros nos fuercen, la soñada sociedad “otra”. Y para ellos la primera parada en el camino de la parusía, pasa por la separación de una España ontológicamente casposa y facha que deje sitio a la albura de la virginidad catalana. En este camino, tras la estrella de David, la media luna agarena y la cruz cristiana, llega ahora la estrella de la “estelada”. La bandera favorita de los independentistas fue creada, dicen, hacia 1908 y recuerda voluntariamente el 98 colonial y las banderas de Cuba y Puerto Rico. La senyera tradicional siempre me ha parecido una bellísima bandera dotada de un carácter medieval entre caballeresco y trovadoresco. En cambio, el pegote de la estelada me hace pensar irresistiblemente en la estrella del gorro de Kim Jong-Un o en la bandera de una esperpéntica república bananera de ésas que se inventaba Hergé, el creador de Tintín.  En el itinerario del Che y el de la muchachada de la Estelada veo la misma irresponsabilidad preadolescente, la misma inmadurez y ceguera, la misma fascinación infantil por el vértigo, la voluntad nihilista de ignorar que el mundo es excepcional, único y quebradizo. Una vez roto el existente no quedan siquiera pedazos, sólo el abismo.

El porvenir radiante

Martes, 10 de Octubre

Valle de Esteban

El uso de la capa y la manta, que obliga al embozado a llevar los brazos rígidos, nos ha dado ese aire encogido a los españoles; y la afeminación del majo y el chulo nos ha dado esa otra manía de los movimientos achicados, artificiosos, nada viriles.
José María Salaverría

lunes, 9 de octubre de 2017

La Roja y el "carcinus maenas"

Groucho y la Sra. Claypool

Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    Desde que el mundo es mundo, la única forma de separarse de una nación constituida ha sido la guerra. Pero los separatistas catalanes, que creen que el mundo no es más que una cuestión de diseño, pretenden inventar, con el aplauso de los tontos útiles y los compañeros de viaje, el separatismo a mano alzada, y votar que rompen España como cuando en la junta de vecinos se vota la derrama para la bajante de la comunidad.

    En Roma, donde sabían de Estado y de Derecho bastante más que en la España del Consenso, a los reos de sedición se los metía desnudos en un saco con serpientes y se los arrojaba al río. Cataluña, en cambio, impone la moda de la sedición como “esnobada”, y sus futbolistas internacionales, que constituyen la aristocracia intelectual de la región, la pasean con la camiseta de… ¡la Roja!, denominación que se dio al Combinado Autonómico de Fútbol en nombre del Diálogo.
    
No hay que mezclar política y deporte –dice el zampabollos que ante una final copera avisaba al mundo del peligro que corrían en Madrid las aficiones de Bilbao y Barça por el fascismo de Esperanza Aguirre.
    
Lo dice en defensa de Piqué, el propagandista de la sedición que en el rancho de Villar juega a la pocha en la concentración de Lopetegui y Sergio Ramos (Ramos no puede ser capitán de nada: si acaso, el sargento Arensivia de Ivà) para no oír el discurso del Rey. El bote con agujeros para meter la pajita está por encima de cualquier otra consideración, pero este “hermoso ideal” lo tapan con la pena mora de que Ramos y Piqué acaben como Divac y Petrovic, sin hablarse, como si eso tuviera importancia, y lloran, y lloran, y lloran. Ay de mi llorona, llorona, llévame al río. / Tápame con tu rebozo, llorona, porque me muero de frío…

    Como hiciera Fernández Flórez con el Estatuto catalán, es absolutamente necesario para comprender con claridad lo que ocurre en esta cuestión del Combinado Autonómico que hablemos del “carcinus maenas”.

    El pequeño cangrejo que lleva ese nombre ni siquiera hace una buena sopa: fue producido por la Naturaleza para que sirviese de ejemplo de la Roja.

    En la cara neutral del caparazón lleva, incrustado, un cuerpo blando, amarillento, que se llama saculina, que extiende por el organismo del cangrejo una red de filamentos con los que chupa y asimila lo que el pobre “carcinus” ingiere y digiere. Y engorda, crece y se reproduce a su costa. Es dichosa porque el “carcinus” lo hace todo por ella.

    Todo iría bien, si no fuera porque también existe la danalia, un isópodo parasitario que se fija sobre la saculina, introduce en ella su trompa chupadora y ya no la suelta más.
    
A semejanza de los políticos separatistas del Estado, los deportistas separatistas utilizan del Combinado Autonómico cuantos jugos vitales necesitan para favorecer el desarrollo de su economía de “figuras globales”. Nada hacen por engrandecer el Combinado, y si les importa que no desaparezca es porque la muerte de él implica la de ellos. Son sutiles, conocen perfectamente la anatomía de ese Combinado y por dónde han de introducir sus canales de aprovechamiento.

    –Las melodías de la famosa obra de Verdi acariciarán sus oídos esta noche como los cheques de la señora Claypool acarician nuestros bolsillos.
    
Aquí la famosa obra de Verdi es el Mundial de Rusia, y la señora Claypool, Roures, el Basilisco de la Lucha de Clases.

    El ideal de Piqué, pues, no es soltar al “carcinus”, sino que le libren de la danalia.

La Sra. Claypool y Groucho

HOLA, CORAZONES

    Lopetegui, que, como todos los profesionales del balón, tendrá problemas para entender el significado del concepto de “sedición”, es el “Hola, Corazones” del fútbol, ese estado de ánimo. ¿A qué obedece el estado de ánimo que un día te coloca sentimentalmente del lado de Albania en un partido contra el Combinado Autonómico? A que la enemistad deportiva de Albania no pasa de ser contingente mientras que la enemistad política de los separatistas de “la Roja” es, por su naturaleza, necesario. Como entre dos males, uno necesario y otro contingente, el primero se reputa por mayor, el corazón nos arroja en brazos del segundo. Eso es todo.

Lunes, 9 de Octubre

Valle de Esteban

¿No me conoce usted? Soy Benito Pérez, el atendedor de la corrección de pruebas de ABC. Le reconozco, en verdad. Es el buen Benito, el reservista de Arapiles que, cumpliendo su deber, vino a filas al barranco del Lobo dejando desconsolada a su mujer en su casita de la Guindalera.
Sánchez Ocaña