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miércoles, 23 de agosto de 2017

Miércoles, 23 de Agosto


No esperéis encontrar en Biarritz esa abundancia culinaria que en la fronteriza Guipúzcoa alegra el ánimo de los buenos comedores, y que mi pluma ha encomiado más de una vez. El "tripasai" de pestorejo exuberante, de faz congestionada, de ojos brillantes, como los puntos de luz que pone el sol en las manzanas sidreras, nada tiene que buscar aquí...
Wenceslao Fernández Flórez

martes, 22 de agosto de 2017

Abatidos




Hughes
Abc

Llama la atención el uso del verbo “abatir”. “Los terroristas abatidos”. Abatir no es necesariamente matar. Se da cuenta de una operación y el terrorista eliminado se considera “abatido”. Es un eufemismo. La palabra se generaliza hasta empezar a rozar lo cómico: “Los terroristas abatidos” suena a célula melancólica.

Abatir es tirar al suelo, hacer caer. Dicho así parece que el terrorista cae como en un videojuego o como la silueta de cartón en las cabinas de tiro. La palabra intriga porque tiene fondo.

Ayer escuché a un periodista relatando la última operación de los mossos. Contó que el “abatido” llevaría un “presunto cinturón explosivo”. Presunto. Luego cambió a “un posible”. El cinturón es importante porque explica que sean abatidos. Justifica la “balasera”. Maravilloso lapsus ese “presunto”. Sorprende que en un entorno tan humanitarista y garantista (probablemente leemos estos días a las gentes más humanas de Europa) no haya una mayoría extrañada por estas operaciones de general abatimiento. Esto no es una crítica, es más bien la constatación personal (torpe) de una zona extraña en la que se suspende la preocupación humanitaria habitual. Los derechos humanos pasan a mejor vida ese ratito. Los abatidos pertenecían a una célula, nos dicen quienes hasta ayer no sabían ni de su existencia, y se procede a su eliminación urgente. Pero ni siquiera se cuenta así. “Son abatidos”. Tampoco hay más preguntas. Este proceder letal, quirúrgico, extraña un poco en una sociedad tan celosa de los derechos humanos, los procedimientos y las garantías. El terrorismo abre algo parecido a un estado de excepción y la gente, incluso los más progresistas de Europa, lo admiten y hasta presumen. Pero para que no les suene mal, claro, lo llaman de otra forma.

Integración

Terenci Moix

Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    La respuesta de Rivera al “atropello” en las Ramblas barcelonesas fue abrazarse a un egipcio, como un loquillo Terenci Moix jugando a casto José en el “¡Ay, ba!” de “La corte de Faraón”.
    
El egipcio de Rivera en el Nilo sería Girauta, que al contraluz puede pasar por Cagancho, pero siempre le queda a uno la intriga de Ruano, que dice que en todo lo que rodeaba al doctor Barraquer había “la obsesión de lo egipcio”.

    La obsesión egipcia de Rivera viene del discurso de Obama en El Cairo, un folio de majaderías como la de la lucha titánica del califato de Córdoba con la Inquisición española, separados (es un detalle) por cuatro siglos. Más la leyenda urbana de las Tres Culturas: “Adelante, Señor Mohamed”. “De ninguna manera, hermano Ariel: primero, Don Alonso”… La “integración”, que diría María Soraya. El muerto al hoyo, y el vivo, a la integración.

    Como castrista (de Américo), María Soraya no ha leído en don Claudio Sánchez-Albornoz lo de la hermana de Bermudo II, camino de Córdoba para integrarse en el harén de Almanzor:
    
Los pueblos deben poner su confianza en las lanzas de sus soldados más que en el c… de sus mujeres.
    
Y como abogada del Estado, María Soraya tampoco ha leído a Gerhard Leibholz, ideólogo de este Estado de Partidos del que ella vive cantando, vive soñando, como Salomé en Eurovisión.

    Ser en sí y ser en otro.

    Leibholz sostiene algo que, de entenderlo, ocasionaría desmayos en los tábanos de Bannon: con su sistema proporcional, el Estado de Partidos supone la integración (¡aquí está!) de las masas ciudadanas del partido en el Estado (¡sueño de Mussolini… “et alli”!), sustituyendo el principio de representación (ser en otro) por el principio de identidad (ser en sí).
    
Tapar a Santiago Matamoros (“Santiago bajó a la batalla de Clavijo sobre un caballo blanco, y no hay que transigir ni con que fuera tordo el caballo”, pedía el pobre Maeztu) y escribir “dios” con minúscula a lo Cebrián (y demás Fray Gerundios) es otra cosa.

Martes, 22 de Agosto


El mosquito de Biarritz no chupa en cualquier parte: por regla general prefiere las espaldas de las viejas, los brazos de las jóvenes y las narices de los caballeros. Deja un granito, que dura una semana, más o menos grande, según le haya gustado o no el alimento, y se guía por estas señales para volver a chupar el mismo sitio o desdeñarlo para siempre.
Wenceslao Fernández Flórez

lunes, 21 de agosto de 2017

Identidad y Alteridad: Terrorismo, Mujer y Yihadismo

 El mejor resumen del problema

Jean Palette-Cazajus

Como todos, he leído decenas de artículos de prensa sobre los acontecimientos trágicos de Barcelona y Cambrils. Como todos, hallé pocos cuyo nivel de comentario o análisis estuviera a la mínima altura requerida por la gravedad de un tipo de tragedia que estamos convirtiendo en rutinaria. A diferencia de muchos, preferí obviar todos aquellos que utilizaron los acontecimientos para alimentar la hoguera patria de la autoinmolación esquizoide. La esperpéntica repetición de los mismos acontecimientos a intervalos regulares y en países distintos, el efecto de sideración similarmente compartido en cada ocasión por las respectivas sociedades, la patética liturgia de las rituales declaraciones clónicas, todo contribuye a una desconcertante sensación de impotencia.

 Boda afgana
Él, 40 años; ella, 11

Personalmente no sé pensar sin intentar al menos extraer los conceptos fundamentales que subtienden la realidad de los acontecimientos. No prejuzgo de la veracidad del resultado. Pero esta última tragedia ha contribuido a perfilar en mi cabeza conceptos preexistentes si bien todavía algo borrosos. De modo que necesitaré unos días para aclararlos y tratar de expresarlos. Anticipo brevemente uno de ellos: el uranio fisionable que lleva al punto de implosión las cabezas de los terroristas islámicos no es tanto Dios como la Mujer. Por muy agobiante que sea la figura patriarcal de Dios en el Islam, más que en el propio judaísmo -no hablemos del Cristianismo que tal vez se libre de ser un monoteísmo- no deja de permanecer en la lejanía y la abstracción. En cambio existe realmente en la sociedad musulmana la figura invertida de la divinidad, su antítesis absolutamente carnal y determinante, motor de la construcción social, necesidad y estorbo, la mujer.
 
 La compañera del asesino de la tienda kosher (París, 09.01.2015) practicando

 “Yo contra mi hermano; mis hermanos y yo contra mis primos; mis primos, mis hermanos y yo contra los demás” dice un proverbio árabe. “En el corazón del sistema de parentesco árabe” -escribe el etnólogo Edouard Conte- se afirma la voluntad imposible de reproducir mediante la alianza matrimonial la identidad del linaje masculino expresada por la pareja hermano-hermano...” En los estudios de parentesco se llama “matrimonio árabe” la unión preferente de los primos paralelos agnaticios. Básicamente “Ego”, o sea el hombre, con la hija del hermano del padre. En la realidad las cosas son casi siempre mucho más complicadas. Pero la meta mítica de la autoperpetuación patriarcal busca siempre cualquier posibilidad de acercarse a una alianza cuanto más endogámica más satisfaactoria. El ideal es así lo más cercano posible a la pareja hermano-hermana que la evitación del incesto y la Sharia puedan admitir. La mujer no debe salir del clan cuyos machos son absolutos propietarios de su capacidad sexual y reproductora.

Por algo, como todos saben, los islamistas se tratan entre ellos de “hermano” y “hermana”. El choque entre este esquema autista, muy presente en la mayoría de las cabezas musulmanas, particularmente las menos educadas, y la visibilidad de la mujer occidental, sexual y socialmente autónoma, provoca otra reacción implosiva en cabezas tan frágiles. Los contactos con mujeres occidentales, cuando existen,  son frecuentemente resultado del malentendido, del cinismo o de la insinceridad. Recordemos que en 2 o 3 generaciones la mujer occidental ha pasado de ser una menor de edad tutelada a la plena autonomía del sujeto. Esto nos permite entender por qué todavía aparecen algunas mujeres desbordadas por las exigencias de la autonomía y que optan por refugiarse en la sumisión y la dependencia tradicionales.

 Las policías de Raqqa

Es el caso de muchas conversas, de las cuales un buen número se unió al yihadismo. Hace ya algunos meses, hice de prisa y corriendo, un pequeño esfuerzo de recopilación de algunas informaciones a mi alcance sobre el intrigante y revelador problema de las mujeres yihadistas que se quedó, me parece, sin publicar. Creo que la acumulación de los ejemplos resulta aleccionadora. En 2015 se consideraba que unas 300 mujeres francesas se habían unido a Daech, o al Isis, como más gusten. Se supone que la cifra actual es harto más elevada. Las autoridades lo mismo que los investigadores han tardado demasiado en percatarse de la importancia y del peligro que representaban aquellas mujeres. Se las solía presumir inocentes y manipuladas lo cual, si bien se piensa, traduce una condescendencia con ellas, al fin y al cabo parecida a la de sus propios reclutadores. No se trataba de criaturas angelicales pervertidas por los malvados. Su protagonismo es ya innegable y su comportamiento, como veremos, es tan despiadado y cruel como el de sus correligionarios masculinos.

La joven esposa francesa de uno de los asesinos del Bataclan, la sala de fiestas parisina donde fueron asesinadas 90 personas y varios centenares más resultaron heridas el 13 de Noviembre 2015, se expresaba así en un mensaje a una amiga, interceptado por la policía : «Estuve enterada desde el principio. Animé a mi marido a apuntarse al comando para atemorizar al pueblo francés (….) ¡Le envidio tanto! ¡Me habría gustado tanto estar allí para explotar con él!»
 
En casa de una conversa llamada Camille se encontró un vientre postizo de embarazada, listo para acoger una carga explosiva. A Sonia, una joven del Norte de Francia la tenían «preparada» para «pegar el pepinazo» en una sinagoga de Marsella. Sara, radicalizada desde que no la dejaron llevar velo integral en la facultad de informática, fue detenida cuando estaba a punto de atentar contra Eurodisney y la sede del banco Société Générale.

 Símbolos y metáforas

En Siria, Daech intenta limitar las mujeres al papel de vientres fecundos, «naturalmente» creados para producir futuros yihadistas. Pero la situación no es todo lo ideal que desearían y se ven obligados a consentirles un papel más protagonista. Al lado de mujeres crédulas y escasamente educadas, existe cierto número de diplomadas superiores cuyas motivaciones son complejas si bien parece claro el afán de conseguir puestos de responsabilidad habitualmente inalcanzables en sus países de origen. Particularmente en la policía donde, gran paradoja, Daech necesita imperativamente a mujeres si no quiere entrar en contradicción con sus presupuestos religiosos. Es que detener a mujeres, y ellos las persiguen con saña, supone tenerlas que tocar, comportamiento absolutamente transgresivo para aquellos tartufos. De modo que han creado una brigada de mujeres para formar parte de la policía islámica. En Raqqa, una joven opositora siria, Haya Al Ali, las ha visto y padecido en su salsa. «Se comportan igual que los hombres, azotan a las mujeres, les ponen multas a su capricho y siempre desproporcionadas ya que de lo que se trata es de una forma de conseguir dinero. Si una mujer comete un delito, la brigada la arrastra hasta la cárcel donde será azotada. Cuando llegó el Isis a Raqqa, torturaban a la gente en la calle, despedazaban, con alicates los pechos de las mujeres hasta que les llegara la muerte.»
 
Haya Al Ali cuenta detalles sobre la «tipología» de las multas : «Las hay para las mujeres que no llevan guantes, para las que se pintan las uñas, para las que llevan calcetines demasiado finos, o demasiado claros, para las que llevan un niqab transparente o una abaya considerada como ceñida al cuerpo. También hay multas para las chicas con ojos demasiado hermosos. Se las humilla por provocativas y seductoras. Y también para aquellas mujeres que hacen ruido andando con tacones...»

-Otro problema es el de aquellas mujeres que se han negado a casarse con un yihadista. Se las castiga bajo cualquier pretexto. La milicia de mujeres es la encargada de este tipo de represalias.
 
 ¿Su crimen? Es ginecólogo

La joven siria relata asimismo algo sólo sorprendente para quienes persisten en ignorar la tenue frontera que existe entre el papel de verdugo y el de víctima, a poco que cambien las tornas. Nos cuenta así Haya Al Ali que «en Raqqa había muchos burdeles y cabarés, con numerosas prostitutas. Daech las reclutó para formar el primer núcleo de la brigada femenina. Eran mujeres despreciadas por la sociedad y yo conocía a menudo sus rostros y sus nombres de pila. Pero ahora,  en cualquier momento, podían mandarme a la cárcel o azotarme».
 
Una educadora social que trabajaba en las barriadas francesas se convirtió al Islam y se fue a trabajar a un hospital controlado por Daech, en Siria. Horrorizada por lo que le tocó presenciar, no paró hasta lograr huir y regresar a Francia. Aquella mujer acaba de ver recogida su experiencia en un libro titulado «En la noche de Daech. Confesiones de una arrepentida». Parece que es de origen congoleño lo que tiende a acreditar, una vez más, la tesis de la persistencia del rencor poscolonial en muchos radicalizados. El caso de esta mujer, que se hace llamar Sophie para burlar la saña de sus antiguos compañeros, no deja de ser intrigante. Por un lado ha tenido el evidente mérito de apearse del burro y cobrar conciencia de su error. Por otro resulta que salió para Siria llevándose con ella al infierno a su hijo de 4 años, lo que no dice mucho a favor de su nivel de madurez. El caso es que cuenta cosas muy interesantes de sus antiguas compañeras. De las extranjeras yihadistas destaca la brutalidad y la arrogancia que demostraban frente a las mujeres sirias. «Se comportaban, dice la descendiente de colonizados, como si fueran colonas, como si fueran seres elegidos y por tanto superiores. Ellas y ellos consideraban a los sirios como infrahumanos y como malos musulmanes».
 
Estas ardorosas zelotes, procedentes de muchos países, tenían obligación de transitar por un «maqqar», especie de casa de mujeres. «Es como un albergue para mujeres, algunas con niños –dice Sophie-. Aquí hay mujeres divorciadas, otras que esperan al yihadista con quien les tocará casarse, otras que han quedado  “depositadas” por sus maridos antes de salir hacia el frente. Las llaves las detenta una especie de mujerona armada. Dentro, hay un salón con una tele que emite sin cesar vídeos de propaganda con los habituales degollamientos, decapitaciones y demás horrores que son la marca del llamado Estado Islámico. Los niños se han acostumbrado y ni siquiera reaccionan mientras las mujeres se ríen y aplauden.... Entre ellas hablan poco. Todas desconfían de todas ya que allí te acusan de espía por menos de nada. Se vigilan unas a otras para ver quien no hace correctamente la oración...»

Dounia Bouzar es francesa y musulmana, muy conocida por su incansable labor de prevención y reinserción de adolescentes, chicas y chicos, arrastrados por la deriva yihadista. Ella y su equipo han conseguido, a lo largo de su actividad, hacerse con tremendos documentos gráficos. Cuenta que «las mujeres intercambian fotos donde se las ve, unas y otras, sujetando entre las manos cabezas cortadas. Enseñan a sus propios hijos, a niños de un año, a jugar al futbol con las macabras cabezas....¡A veces se trata de chiquillas que el año pasado estaban terminando el bachillerato!» dice Dounia.  Animan a sus «maridos» a apuntarse en la lista de los candidatos a volarse. «Le he pedido tres veces –decía una– que se apuntara. Si no lo hubiese hecho, habría pedido el divorcio». Conozco a varias que decían cosas parecidas» termina Dounia.
 
Todos hemos leído en los últimos tiempos resultados de encuestas donde aparece que un buen porcentaje de las adolescentes actuales consideran normal obedecer a su novio o someterse a su control. Aquellas que además han nacido y han sido educadas en familias musulmanas renuncian a su escaso bagaje moderno y vuelven a colarse con facilidad en ese molde. Luego entendemos la facilidad con que algunas conversas puedan asimismo integrar semejantes valores. La socióloga suiza Geraldine Casutt ha conseguido establecer, a través de Skype, un diálogo con muchas mujeres llegadas a Siria. En el caso de las más cultas le llama la atención la manera con que recuperan el vocabulario feminista para «emanciparse» precisamente de la emancipación. «Dios nos quiere complementarios –dicen– y ha querido que la mujer dependa del hombre». La coartada habitual consiste en considerarse sometidas a Dios antes que a los hombres.

Pero la mayoría, a veces muy jóvenes, son a menudo adolescentes escolarmente fracasadas, desestructuradas, con un pasado de dolorosas experiencias sentimentales y son pan bendito para Daech. Muchas dan muestras de una inimaginable ingenuidad y piensan que el yihadista a quien le tocarán en suerte será su príncipe azul. La arrepentida Sophie Kasiki conoció a una de éstas, una joven belga que tendría unos 18 años: «Estaba extasiada cuando le contaron que un combatiente quería casarse con ella. Iba a vivir como una princesa. Él le compraría todo lo que ella quisiera...Parecía completamente adormecida, como una verdadera piltrafa... »
 
Pero Geraldine Casutt cuenta también algo muy revelador. « [Muchas de estas mujeres] tienen una imagen de la virilidad que oponen a la de los hombres occidentales. Quieren un hombre «verdadero» que no friegue los platos y asuma su papel de hombre. Alguien que las proteja. Un 'tío de verdad' capaz de darlo todo por ellas.... »

Vendidas como esclavas

Una boda sin novia

Así está la Cristiandad

Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    Estrenar una Liga sin Cristiano es como celebrar una boda sin novia.

    ¡La novia era él! O sea Cristiano, menos guapo que Cary Grant, desde luego, aunque más tableteado (lo vimos en el Campo Nuevo) que Ann Sheridan, “The Oomph Girl”.

    A “The Oomph Boy”, que es decir a Cristiano, nos lo perdemos por el cuñadismo de Arminio, el Torrente, o brazo tonto de la ley, de Villar, otro “Entalegao” de Pedraz, el juez del humor negro.
    
A Pedraz le llevaron un concejal madrileño metido a gagman de la “Soah” (“¿Cómo meterías a cinco millones de judíos en un 600? En el cenicero”), y para exculparlo el juez escribió un auto que era un ensayo (muy malo) sobre el humor negro.

    A Pedraz le llevaron un presidente del Fútbol que después de treinta años en el cargo no sabía decir “fútbol”, y el juez lo entalegó por riesgo de fuga (un cazurro transformado por la justicia poética en Houdini: humor blanco).

 Ann Sheridan

    Con Villar entalegado, Arminio envió al partido de ida de la Supercopa de España en Barcelona a un “cuñao” que redondeó su actuación con la expulsión de un Cristiano fugaz, tabletero y goleador. ¿Por qué? No se sabe: Arminio es un ser que emite onomatopeyas como las ballenas chorros de agua. La mayor hazaña futbolística de Villar fue abofetear a Cruyff en un partido televisado en San Mamés, pero la mayor hazaña de Arminio fue echar de México’86 a la Urss de Lobanovsky (Dinamo de Kiev más el portero Dassaev, luego “Rafaé” en el Sevilla) a base de banderazos falsos desde su puesto de “linemán”, que decía Bilardo.

    Villar y Arminio son las dos cabezas visibles de un Régimen decrépito cuyo canto del cisne podrá oírse siempre en esa expulsión cuñadísima de Cristiano triunfador en Barcelona, al fin, de Messi, a quien de repente se le ha venido todo el mundo encima: mira a los lados, y sólo ve a Gomes y a Deulofeu, que es como cuando a Juan Gómez le ponían a Pineda e Isidro; y Zidane le ha encontrado un marcador que es Pepe con buena prensa, o sea, Kovacic, recién salido del gimnasio Stillman, donde lo encontró el pobre Benítez.

Arminio

    Ese sentimiento nuevo, generacional, de superioridad “a pesar del árbitro” es la superioridad resumida por Piqué en su confesión postrera de capitán estoqueado en Flandes: “Por primera vez sentí que eran superiores”.

    Con Casemiro y Modric, dos caprichos de Mourinho para fastidiar a los españolísimos Javi García y Cazorlita, más Kovacic, el Madrid desbarata y confunde el centrocampismo ratonero, menudo y femenino (el odio a la línea recta anida en el espíritu femenino) de un Barcelona que se ha quedado en la raspa, que es la napia rogeliana (de Doña Rogelia) de Valverde, enorme napia, napia tremenda, que huele a su equipo y lo deja soso.
    
Parece que han pasado cinco siglos de aquel “quosque tandem” de Villar a Rosell en un hotel madrileño:

    –¿Qué más quieres que te dé, Sandro? ¡No puedo darte ya nada más!
    
Hoy Rosell está en Soto del Real, y Neymar, en París. Dios, pues, aprieta, pero no ahoga: el jeque del “Peseyé” (como leen PSG los radiofonistas) ha puesto doscientos millones donde antes estaba Neymar, y si en el Barcelona no saben interpretar positivamente esa señal del cielo, allá ellos.
    
En el Madrid lo de Neymar ha servido para proteger a las vestales del Templo con cláusulas anti-jeque, como cuando las fortificaciones de las plazas costeras en previsión de los raptos piráticos de nuestras vírgenes para los serrallos sarracenos, y eso debe de incluir a Mariano y a Vinicius, que hacen el loco en el Lyon y en el Flamengo, mientras La Masía decae como el palomar de un curato sin párroco.

    Y todo esto, con Zidane, que no parecía sentir otra ansia que la de encontrar el mundo a una temperatura agradable.


BALE Y ASENSIO

    Ahora que el Madrid va bien, ¿de qué va a vivir la industria “fake news”? De momento, se prueba con Asensio lo que ya se probó con Isco: convertirlo en una víctima de Bale, un galés con coleta que “ocupa” el hueco de un español con talento. El argumento tiene la misma lógica que si se negara la contratación de Tom Jones, un galés con paquete, por no perjudicar las actuaciones de Pablo Abraira o Paloma San Basilio. Con Isco salió la cosa a medias, con lo cual, a medias que saliera también con Asensio, la tendrían entera: un Bale de cien millones de los de “antes” (de antes de los ochenta de Morata) haciendo de suplente de un “jovezno” nacional que permitiría al piperío recuperar su lema fundacional: “Soy español. ¿A qué quieres que te gane?”

Carlos III en el Camino de Santiago

Carlos III, El Escorial
Goya

Camino de Santiago
Colunga

Di Punenti e di Libbici


Di Punenti e di Libbici mmalidittu cu' beni nni dici.
(Refrán siciliano)

J.R.M.

Lunes, 21 de Agosto


No es que el mosquito de Biarritz chupe mucho. Cualquier mosquito castellano chupa seis veces más. Pero el de aquí tiene el gusto francés: poca comida, y delicada comida.
Wenceslao Fernández Flórez

domingo, 20 de agosto de 2017

La llamada


Claudette Colbert y Clark Gable, separados por "la muralla de Jericó"
 (el muro que quiere Mariano para África) en "Sucedió una noche"

Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    La TV del Estado de Partidos que dirige Sánchez, el cartujo que huyó de Miraflores porque no aguantaba más sin fumar, nos sirve la noticia de una manifestación de musulmanes que, en agosto, protestan contra el atentado de Barcelona forrados de abrigos y bufandas, mientras se nos hace la confidencia de que “Trump y Rajoy han hablado por teléfono”.

    Con las cosas que esa TV tiene dichas del presidente americano, semejante llamada adquiere en la imaginación del espectador las proporciones míticas del encuentro de Franco con Hitler en Hendaya, cuando Serrano Súñer pegaba aquellas voces que ahora hacen suyas nuestros liberales del Embassy: “¡Viva Alemania!” y “¡Rusia culpable!”
    
¿De qué hablan Trump y Rajoy? ¿De la “posverdá”, que es el chicle de los tertulianos marianos? ¿De Bannon, el Lassalle trumpiano, asediado por los escualos del establishment y el globalismo americanos? ¿Del muro…?

    Trump, como se sabe, prometió concluir –es la primera exigencia de sus electores– la pared comenzada por Clinton.
    
Rajoy, en cambio, no quiere muros, aunque tiene uno con pinchitos de chalé pijo, pero se ve que es su necesidad, no su voluntad la que consiente. Si por él fuera, ese muro sería como la sábana que Claudette Colbert cuelga entre su cama y la de Clark Gable en “Sucedió una noche”. ¡La muralla de Jericó! Así se explica lo del reportaje de “Young” Sánchez con los musulmanes del gabán y el tabarrón de los tertulianos con lo de que “no todos los musulmanes son islamistas”, como dice uno que a mí me gusta y que se hace un lío con la lógica de Aristóteles comprada en los chinos.
    
Si el salvaje, según Russell, es un individuo servicial que hace lo que sea necesario para sustentar la teoría de los antropólogos, ¿qué no hará el tertuliano, que encabeza la fauna doméstica, por sustentar la teoría de los políticos?

    Estas cosas pensaba uno anoche, en la cola de un control de alcoholemia, donde todo el mundo es sospechoso, porque sí, de haber empinado el codo.

Domingo, 20 de Agosto


Biarritz tiene mucho de estimación sanitaria.
Wenceslao Fernández Flórez

"Sólo me han enviado a las ovejas descarriadas de Israel"

DOMINGO, 20 DE AGOSTO
 
En aquel tiempo, Jesús se marchó y se retiró al país de Tiro y Sidón. Entonces una mujer cananea, saliendo de uno de aquellos lugares, se puso a gritarle: «Ten compasión de mí, Señor, Hijo de David. Mi hija tiene un demonio muy malo.» Él no le respondió nada. Entonces los discípulos se le acercaron a decirle: «Atiéndela, que viene detrás gritando.» Él les contestó:

-Sólo me han enviado a las ovejas descarriadas de Israel.
 
Ella los alcanzó y se postró ante él, y le pidió: «Señor, socórreme.» Él le contestó:

-No está bien echar a los perros el pan de los hijos.

Pero ella repuso: «Tienes razón, Señor; pero también los perros se comen las migajas que caen de la mesa de los amos.» Jesús le respondió:

-Mujer, qué grande es tu fe: que se cumpla lo que deseas.
 
En aquel momento quedó curada su hija.

Mateo 15, 21-28

sábado, 19 de agosto de 2017

Parada fija


Lo que pasó lo tiene la muerte
Lo que pasa, lo va llevando
Quevedo

El atropello


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    Lo de Barcelona (“un atropello”, en definición de Garzón, el Sacarino del comunismo español) ha pillado a los servicios de propaganda volcados en hacer del presidente de los Estados Unidos un Sabino Arana en la consulta del Doctor Robert.
    
Trump se queda solo en su defensa del racismo –titulaba, a lo Willi Münzenberg, el diario gubernamental; por cierto, el único en Europa que se negó a publicar los documentos probatorios de la colaboración entusiasta con los nazis de Georges Marchais, cuyo partido sacó el 27 de Julio de 1940 una octavilla para saludar a los alemanes encampanados en la Torre Eiffel: “Los soldados alemanes son vuestros hermanos, fraternicen con ellos. Vuestro enemigo es el gran capital, los trusts de Inglaterra y América”.

    El día de la muerte del skater español por la Yihad en Londres, los medios achacaron aquel sindiós al Brexit… y a que en Inglaterra no hay Guardia Civil, la misma que este jueves, tras lo de Barcelona, invitaba a los usuarios de redes a combatir el mal con “fotos de gatitos”.
    
Cuando Trump ordenó la restricción de viajes para ciertos países musulmanes, los limosneros de Soros se desplegaron por algunos aeropuertos con una cámara de la CNN detrás: “Colapso aeroportuario”, era la consigna. Un juez de Hawai suspendió la orden porque el imán de la isla adujo que su suegra siria no podría visitarlo. Seis meses después, la Corte Suprema dio luz verde a la orden presidencial y, ya sin TV ni limosneros, aquí paz y después gloria.
    
Para la izquierda, el islam es una “religión de paz” (¡como el Pcus!) y, una vez esfumado el proletariado, su nueva fuerza de choque contra el Capital.

    Pero ¿qué es la izquierda?

    La izquierda, hoy, es esa senadora demócrata por Missouri, María Chappelle-Nadal, que anotó en Faceboock su único pensamiento:

    –¡Espero que Trump sea asesinado!

    Como María Chapelle es de color, y Trump, rubio (el tinte no cuenta), Faceboock dio por correcto el órdago.

    Y nunca falta un John Hinckley.

Sábado, 19 de Agosto


Un río claro y copioso avanzaba hacia España, con esa tranquila indiferencia que muchos ríos sienten ante las nacionalidades.
Wenceslao Fernández Flórez

viernes, 18 de agosto de 2017

Las Cuatro Estaciones


 Invierno

 Otoño

 Verano

Primavera

Enna


La ciudad se llamó Castro Ianni y luego Castrogiovanni (derivación de Fortaleza de Enna), hasta 1927 cuando se volvió a conocerla con el nombre de Enna, a propuesta de Mussolini.
(de Wikipedia)

J.R.M.

Elegimos el deshonor y tendremos la guerra


Mater Dolorosa

Jean Palette-Cazajus

"Tota la meva simpatia y solidaritat amb els catalans"

He escrito tantas tonterías inútiles sobre esta pesadilla recurrente, desde los atentados de Paris en noviembre 2015 hasta el de Niza, el 14 de julio de 2016, pasando por el rosario de asesinatos intermitentes, que estoy abrumado entre impotencia y sentimiento de esperpento. Y ello porque esta gente es una caricatura de humanidad. Lo terrible es que algunos de ellos lo saben y todos lo intuyen. No hace falta leer a Nietzsche para saber que el mal no suele ser obra de los poderosos sino de los resentidos y los fracasados. Lo dije en el primer texto que escribí, hace ya muchos años, sobre el tema: la historia balbucea y repetimos en sueños la bajada de pantalones del 30 de septiembre de 1938, el trágico suicidio de las democracias en Munich. Esta vez a escala definitiva y planetaria.
Creo que muchos han olvidado las palabras de Churchill en tan vergonzosa ocasión: “Os dieron a elegir entre el deshonor y la guerra, elegisteis el deshonor y tendréis la guerra”.

Supremacistas

SS y el cáncer de la Humanidad
  
Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    Supremacista, hoy, es alguien que todavía no ha leído a Susan Sontag, la intelectual torda que dejó escrito que la raza blanca es el cáncer de la humanidad, cilicio con el que cada noche los fariseos del templo, que es el Presupuesto, se repasan el lomo al acostarse.

    El Bannon de Rajoy, Lassalle, con nómina de… Secretario de Estado de la Sociedad de la Información… (¡con lo que nos reíamos de Felicísimo Valbuena, el Alvin Toffler de la Complu!), ha “despixelado” el rostro del supremacismo, que sería el de cualquier blanco con rifle viendo “Lo que el viento se llevó” en una caravana.

    El hábito hace al monje, pero ¿hace el rifle al supremacista?

    A los de mi edad no se nos va de la memoria la imagen de Cebrián, toda la noche en vela, tras de la puerta de su apartamento, sarasqueta en mano, por si los mismos que lo habían hecho jefe de propaganda venían a buscarlo para echar a perder las “libertaes” que Carmena, según el relato del periodismo global, nos había traído. Cebrián no conocía la Segunda Enmienda, pero tenía una sarasqueta en casa; tampoco conocía la caza, pero hacía de Saza en el monte para Isidoro (Álvarez, no González), que era su mejor anunciante; y, por supuesto, desconocía la democracia, pero, viendo lo que el viento se estaba llevando, se mostraba dispuesto a defenderla con su vida. ¿Era un supremacista? Sólo Lassalle lo sabe.

    Lo que parece claro es que los padres fundadores de América (un tertuliano marianista incluye a Tocqueville en ese saco) eran unos supremacistas de aquí te espero; un hatajo de fascistas, vamos: pensando en un proceso de emancipación y deportación de esclavos, Jefferson busca (en vano) un ejemplo en “la deportación española de los moros”.

    –Este precedente se queda muy corto para nuestro caso.
    
Una nueva y verdadera “pax americana” exige que rueden cabezas en el Monte Rushmore: Soros por Washington, Slim por Jefferson, Bezos por Roosevelt y Obama por Lincoln (¡otro que tal baila!).

La granada es la prehistoria de la sangre


La granada es la prehistoria
de la sangre que llevamos,
la idea de la sangre, encerrada
en glóbulo duro y agrio,
que tiene una vaga forma
de corazón y de cráneo
.
FGL, Canción oriental

J.R.M.

Viernes, 18 de Agosto


No había aire -nunca hay aire en las salas de juego de Bellevue-, sino un gas enervante, saturado de perfumes de mujer y de tabaco egipcio y de ansia.
Wenceslao Fernández Flórez

jueves, 17 de agosto de 2017

La violencia Far-right



Hughes
Abc

El crimen de Charlottesville ha hecho que en el debate americano aparezca con fuerza el factor “nazi”. A las pocas horas, el NYT ya pedía la cabeza de Bannon. El esquema lógico es el que sigue:

Los Alt-Right son nazis y/o supremacistas (dicen ellos).

Los Alt-Right leían el medio de Bannon (o simplemente tienen algún tipo de relación vía Breitbart o a través de un grupo de Facebook compartido o incluso paranormal, como en el caso de la actriz Alyssa Milano, que vio a un elfo navideño hacer el saludo nazi y culpó al psoriásico populista). Por lo anterior: Bannon es nazi y/o supremacista.

Esto permite que la oposición a Trump abandone por un momento la temática habitual de Rusia o el inmediato holocausto nuclear, y se centre en el supremacismo, asunto que del modo descrito relacionan directamente con Bannon. ¿Por qué esa fijación? ¿Importa tanto Bannon? No parece. Ni se le conocía ni se le conocen muchas opiniones. Lo que interesa es lo que está detrás de Bannon, el movimiento populista que permitió a Trump ganar las elecciones. Dentro del caos de Trump, supondrán, debe de haber un núcleo pensante y entre todos han decidido que sea él (porque si, como aseguran, Trump es tonto… ¿quién les ha robado las elecciones?).

Pero la cuestión de la violencia derechista debería preocuparles un poco más. En realidad no es así, claro. Su interés es meramente coyuntural. Los análisis de la violencia ultra son bastante toscos. Para empezar, no distinguen grupos ni protagonistas. Lo mezclan todo en el vago concepto “nazi” o “Alt-Right”, confundiendo, en este último caso, el movimiento cibernético reciente con la naturaleza de la derecha extrema anterior. Asoma aquí un interés muy perceptible: la Alt-Right de Infowars o Breitbart está asociada al trumpismo. Por eso es mejor para ellos cargarle todo a esa etiqueta en lugar de usar la de Far-Right, anterior y más apropiada. Es el término (derecha extrema, derecha dura) que al menos utiliza Arie Perliger, reconocido experto en este tipo concreto de violencia. Dentro del far-right con pasado o potencialidades de violencia, Perliger distingue varios grupos. Nos puede ayudar.

Por un lado estaría el supremacismo. El KKK, de muy antiguo abolengo, o los más recientes grupos de neo-nazis y Skin Heads… Otro grupo sería el Cristiano Identitario. Los nativistas o exclusivistas, quienes creen que son los anglosajones y no los israelíes el pueblo elegido. Aquí se mezcla también el antisemitismo, el segregacionismo racial… un extraño cóctel que acaba en la seguridad de un apocalipsis. Junto a ellos, supongo que por proximidad religiosa, incluye a los movimientos antiabortistas. Por último están los movimientos antifederales. Tienen tendencia a organizarse en comunas armadas, en milicias. Les mueve el resentimiento contra el gobierno federal. Su eclosión se produce en los noventa, y se ha relacionado con las crisis económicas de las granjas y los trastornos en el modo de vida interior por los cambios tecnológicos. Este movimiento también es una reacción en defensa del derecho a llevar arma. Serían los que también protegen la frontera. Defensores de la Constitución, fuertemente vinculados a una idea de libertad individual (son “patriotas constitucionales”,¡pero no a los Habermas!) y a una noción conspiranoica (o quizás no) sobre un Gobierno Mundial que acabará con la constitución americana como la conocen. Son nacionalistas, pero de una determinada manera. Su fijación es reprimir los excesos del gobierno federal. Estos serían los grupos fundamentales. Lo interesante es que Perliger ha recogido datos sobre su violencia.
En primer lugar, vamos a ver lo que ya “sabemos”, lo que se ha dicho en los medios últimamente.

Los datos de Perliger permitieron a una parte de la izquierda americana plantear el argumento de que la violencia blanca extremista es más dañina para Estados Unidos que la del islamismo radical.
Perliger usa un esquema de pirámide para estudiar la violencia del extremismo político. Hay una expresión criminal, asesinatos, que aparece en los medios y otra, invisible, que está en la base. Ésa creció mucho tras la victoria de Trump, nos dice. En los días siguientes a su victoria se denunciaron cerca de 900 incidentes (hay algún artículo memorable al respecto en la prensa española). Perliger ha denunciado también que se haya recortado fondos para el tratamiento específico de este tipo de violencia (algo que, dedicándose él profesionalmente al asunto, parece normal) . Considera también que la violencia far-right se caracteriza por algo no premeditado. No se planean. Los crímenes surgen en encuentros de rabia, estallidos. Por eso considera que no hay que perseguir tanto a los grupos organizados como la difusión de su ideología. Volveríamos aquí al espinoso asunto de la libertad de pensamiento, expresión y reunión para ciertas ideologías. Perliger no sólo pide más presupuesto y replantear el tipo de vigilancia a los grupos, Perliger pide que esa violencia far-right se considere terrorismo doméstico. Pero esto es lo que ya sabíamos por su reflejo o eco en la prensa. Lo que está en el ambiente. Lo menos conocido es el informe que al respecto presentó en 2012. Trump aún era un personaje de las páginas de sociedad o televisión, aunque ya había registrado el MAGA. Perliger presentó datos sobre la evolución de esta violencia. Y el crecimiento de la misma es muy anterior. Es en los 90 cuando la violencia far-right aumenta. De 70 ataques de media por año en los 90 se pasa en el período 2000-2011 a un número medio de 307,5 por año. Un incremento del 400%.

El experto observa algunas pautas. La violencia crece siempre en el año electoral y el anterior. Los períodos electorales excitan a estos grupos far-right, bien porque encuentran que sus acciones tendrán más eco o bien por la mera exacerbación de su radicalismo política (en relación con esto, la decisión demócrata y de los medios de abrir un período continuo de deslegitimación a Trump no parece que vaya ayudar. No se relaja el ciclo político). ¿Pero qué explica el aumento de esa violencia? Al ser esa violencia de derechas y repugnante a una sensibilidad analítica, notamos que no se explica tanto el por qué como el para qué. Hay algo contradictorio. Se reconoce que muchas veces son actos no planeados, pero por otro lado se quiere explicar el aumento de la violencia en un mecanismo para el reconocimiento de sus demandas. La violencia las hace audibles, las pone en el debate. Hay, sin embargo, algunas observaciones iluminadoras. La violencia far right respondió de manera significativa a las legislaciones en materia de aborto y muy especialmente a las de restricción o mayor control de la venta de armas en los años 90. Sería una reacción directa a algo que consideran ataques a su forma de vida y a la constitución americana. No sólo una respuesta supremacista.

En fin, es un asunto complejo y apasionante (como todos los asuntos), pero no está tan claro que el sujeto extremista sea tan unívoco (ni necesariamente primo de Bannon), ni está tan claro que la violencia la haya despertado Trump, ni que sea solamente racista.
Dicho todo esto, claro, sin ánimo de ofender.

Portopalo di Capo Passero




El lunes por la mañana bajamos al puerto y no hallamos los navíos; vimos las boyas de ellos en el agua, adonde conocimos ser perdidos...
Alvar Núñez Cabeza de Vaca, Naufragios
J.R.M.

El dilema de Churchill


Hughes
Abc

1. Winston Churchill fue el líder de la resistencia contra el fascismo y contribuyó decisivamente a la derrota de la Alemania de Hitler. Usando términos actuales y reconocibles podríamos decir que Churchill fue un gran “antifa”, el más grande “antifa” del siglo XX.

2. En los diarios de Harold MacMillan, que en esa fecha era Ministro de Defensa del Reino Unido, hay anotada una entrada el día 20 de enero de 1955 que dice tal que así: “Más discusiones sobre la inmigración de la India Occidental. Un proyecto de ley está siendo redactado, pero no es un problema fácil. El Primer Ministro cree que Kepp England White es un buen eslogan” (traducción personal y macarrónica, ustedes perdonen). Esto lo cuenta Peter Hennessy en la página 290 de su “Having it So Good”, libro sobre los años 50 británicos. La tengo ante mí.
El P.M. era Churchill, y el Keep England White significa “mantener Inglaterra Blanca”. Es una discusión de gabinete, dirán. Bueno, es conocido que Churchill pretendía una legislación restrictiva sobre inmigración.

A la luz de la discusión reciente, ¿qué hacemos con Churchill? ¿Qué harían los modernos “Antifa” con el gran Antifa que fue Churchill? ¿Le dejarían salir en los billetes, tener estatua en Wetsminster?

A la dificultad de lidiar con estas dos premisas según la lógica actual (por la que hay que pasar obligatoriamente) yo la llamaría el Dilema de Churchill.

Iconoclastia


Lee

Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    Lo bueno del verano es que desde Estepona, y a propósito de una nota sobre Biarritz (que escribí en Lastres), Aguinaga, que es Decano de los Cronistas de la Villa, me hace la corrección de que el genio de “Madrid, en agosto y con dinero, Baden-Baden” no fue Valdavia (eso se dice en algunos libros), sino Silvela, y cuando me disponía a derribar la estatua de Valdavia, añade:
    
Valdavia decía (se lo oí): “Madrid en agosto es ideal. Lo malo es que refresca por la noche.”
    
Y, periodísticamente, así hemos salvado el Puente de Agosto.

    Desde que media España veranea en Escocia, el lago Ness se pone de gente como Hong Kong en fiestas, el monstruo se retrae y los medios han de pescar en otra parte. Este año han hallado su serpiente veraniega en la bandera nazi de Charlottesville, lo que ha permitido a la intelectualidad desarrollar en meyba sus filosofías de la Historia. Esa bandera era todo lo que necesitaban para cerrar el círculo del gran relato “Trump es Hitler”. En España, hasta el Filósofo Máximo de la Nación llevó a la plaza del mercado una cioranada de las suyas según la cual Trump… es abstemio.

    –¡Como Hitler!

    En el entretanto, los limosneros de Soros declaran la guerra al Sur, que es una guerra en efigie, a base de tumbar estatuas.

    –Washington tuvo un esclavo –les dice Trump–. ¿Vamos a derribar las estatuas de Washington?
    
La verdad es que, entre los padres fundadores, el único antiesclavista fue Hamilton, mientras Jefferson, el amigo del pepero Lassalle, llenaba de mulatos (que no reconocía) a Sally Hernings, con quien vivía en concubinato. Pero, claro, si de lo que se trata es de dar por el saco, ¿quién es Washington al lado de Soros, que ni siquiera tiene asistenta?

    No me gustaría estar en la tumba de Lee, el general al que los progres querrán privar, como en 1865, de la nacionalidad norteamericana, que le fue devuelta por la amnistía de 1975 con la firma de Ford, el presidente que no sabía caminar y mascar chicle al mismo tiempo.