domingo, 11 de febrero de 2018

"Jesús ya no podía entrar abiertamente en ningún pueblo"

DOMINGO, 11 DE FEBRERO

En aquel tiempo, se acercó a Jesús un leproso, suplicándole de rodillas: «Si quieres, puedes limpiarme.» Sintiendo lástima, extendió la mano y lo tocó, diciendo:

-Quiero: queda limpio.

La lepra se le quitó inmediatamente, y quedó limpio. Él lo despidió, encargándole severamente:

-No se lo digas a nadie; pero, para que conste, ve a presentarte al sacerdote y ofrece por tu purificación lo que mandó Moisés.

Pero, cuando se fue, empezó a divulgar el hecho con grandes ponderaciones, de modo que Jesús ya no podía entrar abiertamente en ningún pueblo, se quedaba fuera, en descampado; y aun así acudían a él de todas partes.

Marcos 1,40-45